Monday, December 12, 2016

Ninos cubanos que filman videos.


Darío corre, juega a encuadrar bien para una “foto” colectiva junto a Alberto, Ana Laura y otros niños que aprenden a filmar con celulares y tabletas. Darío ríe y ya no recuerda al niño aquel que esquivaba a los otros, que temía y escondía todas sus palabras dentro. Ahora aprende a estar frente a cámara, y también, detrás de ella.  
"Rodando fantasías" se nombra el proyecto que desde 2014 emprendió César Irigoyen, en la ciudad de Santa Clara. Graduado de la Escuela de Instructores de Arte de Villa Clara en la especialidad de artes escénicas, al terminar la Licenciatura en Comunicación Social, César sintió la necesidad de llevar a la práctica las ideas que la carrera había instalado en él.
“Me acerqué a varios especialistas, y conformé este grupo Rodando fantasías, que ya existía con otro nombre, y con un perfil más danzario-teatral. No hice pruebas, porque el niño tiene que tener un solo talento: saber jugar, porque así se aprende en estas edades.”
Cada septiembre unos 20 niños se adentran en los caminos del audiovisual de un modo singular.
“Ellos aprenden a comunicarse, a hacer amigos, eso es lo primero que trato de enseñarles. Hasta niños que han tenido autismo inducido por el constante uso de las nuevas tecnologías, en la compañía han socializado. También les enseño juegos escénicos para que adquieran posturas en escena, y como es lenguaje audiovisual no lo hagan con la grandilocuencia del teatro, sino que sean más espontáneos frente a la cámara.
“También se les imparte voz y dicción a partir de canciones infantiles para que no lo vean como una clase. Sin atiborrarlos de nociones técnicas aprenden a dosificar la respiración, y ellos lo disfrutan, porque solo están cantando.”
Pero lo niños que entre juegos se reúnen cada tarde de lunes a jueves en torno a César, no solo aprenden a estar frente a una cámara, sino detrás de ella.  Redacción de guiones, planos, encuadres y edición, completan la formación en una compañía cuyo fin no es formar realizadores audiovisuales, sino como asegura su organizador: “crear un receptor activo y darle un uso creativo a las nuevas tecnologías.”
“Luego de todas las clases de Cámara ellos terminan viendo un audiovisual y lo analizan de alguna manera. Estos niños cada vez que tienen un celular van a su cámara de video y empiezan a grabar, no se van por el juego o el chateo con Zapya, sino van mas allá”.
El cierre de este peculiar curso es en mayo. Entonces se celebra el Festival Cámara Chica, de Villa Clara, que ya va para la tercera edición. Allí los niños presentan sus trabajos, y hasta los padres se han involucrado con la realización de making off en los que registran el trabajo de sus hijos.
“Cuando el niño hace su material, el primer mes quieren verlo a toda hora, y se lo enseñan a todo el que va a la casa, y salen con una memoria y adonde quiera que llegan hay que plantar el video. El programa Imagen Cubanacán, del Canal 57 ha puesto, para Santa Clara, estos materiales, y los niños tienen un reconocimiento, porque se ven en el televisor. En Cubavisión, en Ponte al día, también salió un material. Una función de los medios es crear un estatus, legitimar, y funciona en los niños también.”

Rodando fantasías, aunque cuenta con la colaboración de varias instituciones de Villa Clara, sobre todo en la realización del festival, precisa encontrar la manera de pagarle a los demás profesores. Este proyecto encontró apoyo inicialmente en un programa del British Council, que brindó equipos y seguimiento hasta 2015.
“Nos quedó de ese financiamiento la laptop, que ya está bastante deteriorada, la cámara, el micrófono, los equipos de audio, los software educativos, buenísimos, pero financiamiento no tenemos ninguno.”
César no renuncia a soñar en grande, y quisiera llevar a más pequeños los saberes de una cultura audiovisual:
“La mayor insatisfacción mía es que se queda muy chiquito, son veinte niños nada más. Ya el proyecto está, yo no quiero que un día alguien vea eso en Youtube y la UNICEF me declare embajador de Buena voluntad. Se trata de hacer ahora”.
Fuente:  https://eltoque.com/texto/denme-un-celular-y-filmare-el-mundo