Community prevention.

Wednesday, February 4, 2026

Aprender a decir cáncer




Por: Yosdany Morejón Ortega 4 febrero 2026

Una parte importante de los cánceres puede prevenirse o diagnosticarse de forma precoz, explica Lorena. Foto: Yosdany Morejón.

Con apenas 27 años y tres de graduada, la doctora Lorena de la Caridad Rivero Niebla se prepara para asumir la jefatura del Servicio Provincial de Oncología en Sancti Spíritus. La joven especialista defiende la medicina como un acto de ciencia, sensibilidad y acompañamiento hasta el final.

La palabra cáncer no se aprende solo en los libros. Se aprende mientras se mira a los ojos a quien acaba de recibir el diagnóstico, midiendo silencios, o cuando se administran verdades a dosis humanas. En el Servicio Provincial de Oncología, ubicado en el Hospital Camilo Cienfuegos de Sancti Spíritus, esa palabra se pronuncia todos los días con distintos matices: miedo, negación, esperanza, despedida.

Lorena de la Caridad Rivero Niebla la dice sin elevar la voz. La dice con la serenidad de quien sabe que, detrás de cada historia clínica, hay una vida suspendida. A sus 27 años —edad en la que muchos aún ensayan caminos— esta joven especialista de Primer Grado en Oncología Médica se prepara para asumir la jefatura de uno de los servicios más complejos y sensibles del sistema de salud espirituano.

No se trata solo de dirigir un equipo ni de firmar indicaciones terapéuticas. Se trata de sostener decisiones difíciles, acompañar procesos irreversibles y aprender, cada día, a convivir con la frontera más dura de la medicina: esa donde curar no siempre es posible, pero cuidar nunca deja de ser una obligación.

Una especialidad que no conoce de distancia



La oncología necesita mucha sensibilidad y calidad humana. Foto: Yosdany Morejón.

“La oncología necesita mucha sensibilidad y calidad humana”, resume la doctora Lorena, sin dramatismos. En su rutina conviven pacientes que llegan esperanzados con otros que arrastran miedos profundos, tabúes arraigados y una negativa inicial a recibir tratamiento. Convencerlos —explica— es uno de los retos mayores del oficio.

Muchos temen a la quimioterapia, a la radioterapia, a los efectos secundarios; otros no logran aceptar que enfrentan una enfermedad maligna. Cuando la negación gana tiempo, la enfermedad avanza. Y entonces las posibilidades de curación se reducen de forma drástica.

En esos casos, la labor del oncólogo trasciende lo clínico. Interviene la psicología, el acompañamiento familiar, la palabra justa. “El apoyo de la familia es determinante, pero también la confianza que el paciente tenga en nosotros”, asegura. No siempre se logra. Y cuando no se logra, el peso emocional también cae sobre el equipo médico.

Pacientes jóvenes, heridas más cercanas

Hay historias que marcan más que otras. Para Lorena, las más difíciles son las de pacientes jóvenes, cercanos a su propia edad. “Me identifico con ellos porque tienen toda una vida por delante y el cáncer intenta arrebátasela, aunque nosotros luchamos fuerte para salvarlos”.

En el servicio han atendido casos de cáncer de pulmón en personas muy jóvenes; algunos fallecieron, otros aún luchan. Cada pérdida deja una huella silenciosa. Cada remisión, en cambio, ofrece una satisfacción contenida, siempre acompañada de cautela: en oncología, la victoria nunca se celebra en voz alta.

Hay pacientes diagnosticados de cáncer de mama que llevan más de una década libres de enfermedad, con una vida completamente reintegrada. Esas historias —dice— sostienen al equipo cuando la balanza se inclina hacia el dolor.

Cifras que presionan, equipos que responden

No se trata solo de dirigir un equipo ni de firmar indicaciones terapéuticas. Se trata de sostener decisiones difíciles. Foto: Yosdany Morejón.

El Servicio Provincial de Oncología de Sancti Spíritus atendió en 2025 a más de mil pacientes, en un contexto marcado por el aumento sostenido de los casos desde 2022. Hay semanas en las que las camas no alcanzan y es necesario recurrir a otros servicios para poder administrar la quimioterapia.

Aun así, el año fue —según Lorena— profesionalmente fructífero. El servicio cuenta hoy con 19 médicos, entre especialistas y residentes, además de un sólido equipo de enfermería que eleva a unas 35 personas la plantilla total. Crecimiento humano en medio de limitaciones materiales.

Los cánceres más prevalentes en la provincia siguen siendo el de piel, próstata, colorrectal, pulmón, mama y cuello uterino. La incidencia varía según localización y sexo, con un aumento preocupante del cáncer de pulmón en mujeres.

Radioterapia, ciencia y articulación regional

Uno de los avances más significativos del último año ha sido la reactivación del acceso a la radioterapia externa en Santa Clara, con equipos de Cobalto-60 que benefician directamente a pacientes espirituanos. Desde junio, el servicio logró reorganizar el envío sistemático de enfermos, reactivar el transporte sanitario y restablecer la casa de alojamiento.

Actualmente, una docena de pacientes de la provincia reciben tratamiento irradiado de manera estable. Además, se mantiene la aplicación de vacunas terapéuticas contra el cáncer de pulmón, como el racotumomab, disponible en el hospital.

Paralelamente, el servicio impulsa espacios científicos como el Evento Onco-Yayabo y el Primer Simposio Virtual de Tumores Sólidos, con intercambio internacional y énfasis en tumores raros e inmunoterapia. Ciencia que dialoga con la práctica diaria.

Dar el paso al frente



El Servicio Provincial de Oncología de Sancti Spíritus atendió en 2025 a más de mil pacientes. Foto: Yosdany Morejón.

Asumir la jefatura del servicio a los 27 años no fue una decisión calculada. “Me tocaba”, dice, con naturalidad. El reto es grande, lo sabe, pero también la responsabilidad de estar a la altura de un servicio donde cada decisión impacta directamente en la vida de las personas.

Lorena no idealiza el cargo. Lo entiende como una extensión de su rol asistencial: coordinar, organizar, sostener al equipo y garantizar que, incluso en la adversidad, el paciente no quede solo.

Prevenir, llegar a tiempo

La oncóloga insiste en un mensaje clave: una parte importante de los cánceres puede prevenirse o diagnosticarse de forma precoz. Modificar hábitos como el tabaquismo, el consumo de alcohol y la dieta, junto a una pesquisa activa desde la atención primaria, sigue siendo una deuda pendiente.

Cuando el paciente llega tarde, la medicina pierde margen. Cuando llega a tiempo, aún hay espacio para la esperanza.

Al final de la jornada, el servicio vuelve al silencio. Las sillas quedan vacías, los sueros se retiran, las historias clínicas se cierran por hoy. Mañana, la palabra cáncer volverá a pronunciarse.

Lorena de la Caridad Rivero Niebla seguirá aprendiéndola y enseñándola, no como sentencia, sino como responsabilidad. Porque en oncología —como en la vida— no siempre se puede cambiar el desenlace, pero sí la manera de acompañar el camino. Y eso, a veces, también salva.

Epílogo. Voces que no se rinden  



Los cánceres más prevalentes en la provincia siguen siendo el de piel, próstata, colorrectal, pulmón, mama y cuello uterino. Foto: Yosdany Morejón.

No todos los relatos del cáncer quedan escritos en una historia clínica. Algunos se dicen mientras corre un suero; otros se sostienen en el pasillo, en un gesto oportuno, en la certeza íntima de que todavía existen razones para seguir.

A sus 40 años, Yailí Rodríguez Pérez, habla desde la experiencia de haber escuchado la palabra cáncer dos veces. La segunda —confiesa— fue devastadora. “El mundo se me cayó encima”, dice. Lloró, cayó en una depresión profunda, pero volvió a levantarse. Volvió por su hijo y vuelve cada día. Va por su sexta quimioterapia y, aunque reconoce los momentos de cansancio y miedo, insiste en que no está sola. “Lucho por la vida”, repite, con la convicción de quien ya aprendió a resistir.

Por su parte, Fernanda González (48 años), recuerda el diagnóstico como un golpe seco. “Me sentí devastada”, resume. Su recuperación ha sido lenta, paso a paso, sostenida por la fe, la familia y el acompañamiento médico. Los dolores han disminuido. La esperanza, no. Mira hacia adelante con una certeza sencilla: seguir como hasta ahora, confiando.

También confía Elena González Ponce (54 años) quien no esquiva la palabra recaída. La nombra y la enfrenta. “Yo digo que no me voy a morir de esta enfermedad”, afirma. Habla de fuerza de voluntad, de mente positiva, de disciplina con los tratamientos. Y habla, sobre todo, de gratitud. “Tengo también en Yania Jiménez Madrigal una gran doctora, la amo con el corazón. Me enseña a convivir con la enfermedad”. Para ella, rendirse nunca fue una opción.

Tres historias. Tres nombres. Tres maneras de plantarse ante la palabra cáncer. En ellas no hay heroicidad impostada ni discursos aprendidos. Hay esperanza, cansancio, fe, voluntad. Y una certeza compartida: que, incluso cuando el cuerpo flaquea, el acompañamiento humano puede sostener la vida.Cubadebate



SUECIA-FINLANDIA Marcador Proteger los valores académicos es clave para preservar la democracia Gunvor Kronman y Marcelo Knobel 04 de febrero de 2026

 



A mediados de diciembre de 2025, líderes universitarios de Finlandia y Suecia se reunieron en Hanaholmen, el Centro Cultural Sueco-Finlandés en Espoo, Finlandia, para una conferencia de dos días titulada "Universidades y valores nórdicos: equilibrando la preparación y los valores académicos en la educación superior

y la investigación".

El momento no podría haber sido más apropiado. Vivimos en lo que muchos académicos describen como una era de policrisis: una convergencia de crisis de refugiados, pandemias, guerras convencionales e híbridas, tensiones geopolíticas, cambio climático y amenazas a la biodiversidad. En este contexto, las instituciones democráticas y las formas establecidas de cooperación internacional son cada vez más disputadas.

La conferencia reunió a miembros de juntas universitarias, rectores y directores de seguridad para abordar cuestiones fundamentales: ¿Cómo pueden las universidades nórdicas fortalecer la resiliencia democrática de nuestras sociedades frente a la presión externa? ¿Cómo pueden las universidades actuar como actores cohesionados y estabilizadores? ¿Cuál es el papel futuro de las universidades para la sociedad?

Estas preguntas no son nada abstractas. Van al núcleo de lo que son las universidades y de lo que deben llegar a ser en una era en la que los mismos cimientos de la investigación abierta están amenazados.

La paradoja de la seguridad

en la investigación En un mundo de tensiones geopolíticas intensificadas y feroz competencia por el liderazgo tecnológico, la ciencia y la investigación han llegado al corazón mismo de las preocupaciones de seguridad nacional. Evaluar a estudiantes e investigadores internacionales, filtrar fuentes de financiación y colaboraciones, y restringir campos con potencial de doble uso se han vuelto habituales en Europa y más allá.

Dentro de la Unión Europea, la 'seguridad en la investigación' ha surgido como un pilar clave de la agenda más amplia de autonomía estratégica. El término abarca medidas para proteger actividades científicas del mal uso y la influencia indebida de terceros, ya sean estados o actores no estatales, abordando preocupaciones como el espionaje científico, el robo de propiedad intelectual, los ciberataques y los desafíos de doble uso.
Los
gobiernos nacionales están siguiendo el mismo camino: los Países Bajos, por ejemplo, han presentado una legislación que crea una base legal para el cribado de investigadores y estudiantes de máster que trabajan con 'conocimientos sensibles'.

El objetivo detrás de esta securitización —proteger la investigación científica de amenazas externas— puede ser legítimo, pero en la práctica paradójicamente crea nuevos riesgos, arrastrando a la ciencia a la órbita del control político. La narrativa de la seguridad en investigación ilustra lo estrechamente ligada que está la investigación actual a las agendas de seguridad estatal y a las lógicas de innovación impulsadas por el mercado, inclinándola hacia fines políticos y económicos. Al hacerlo, corre el riesgo de socavar la autonomía que estas medidas afirman defender.

Erosión de la libertad

académica El desafío va mucho más allá de las medidas de seguridad. Un informe exhaustivo sobre la erosión de la libertad académica en Europa, encargado por el Consejo de Europa y lanzado en noviembre de 2025, ofrece un análisis sólido basado en la evidencia.

El estudio revela un descenso constante en la libertad académica en los últimos 10-15 años, con violaciones estructurales identificadas en varios estados. La interferencia política surge como una amenaza persistente, junto conPresiones de E, por restricciones internas, hostilidad social, influencia del sector privado y limitaciones relacionadas con la seguridad.

Desde la interferencia política y las leyes restrictivas hasta la pérdida de autonomía institucional y la intimidación de los académicos, el espacio para la investigación independiente y el debate académico se está reduciendo. Los académicos son silenciados y, como resultado, las sociedades pierden voces críticas que salvaguardan la verdad, la rendición de cuentas y los derechos humanos.

Estos hallazgos están en desafortunada paridad con el declive democrático más amplio. El proyecto de investigación global Variedades de la Democracia, coordinado en la Universidad de Gotemburgo, documenta una disminución en el número absoluto de democracias y un debilitamiento relativo de los indicadores de democracia en muchos estados durante las dos últimas décadas.

La correlación no es casualidad: cuando la libertad académica se restringe y elimina, desaparecen los espacios para el debate abierto y honesto. Y cuando desaparece la libertad de decir la verdad y exigir cuentas al poder, la democracia desaparece con ella.

Auge de la autocracia

global Desafortunadamente, no hay países en el mundo que estén inmunes a estas tendencias. En varias partes del mundo, los académicos reciben amenazas porque interactúan con los medios y presentan hechos incómodos. Ha habido varios casos en los que áreas temáticas políticamente controvertidas han sido excluidas de los programas de investigación financiados por el Estado.

De hecho, estamos presenciando un movimiento fuerte y articulado que pretende minimizar o incluso negar los grandes desafíos que enfrenta la humanidad, a menudo motivado por intereses creados. Este movimiento gana impulso en un mundo inundado de un exceso de noticias de fuentes no verificadas y contenido generado por IA, que se propaga rápidamente a través de las redes sociales.

Los llamados trastornos de la información han prosperado con el aumento de la entropía de internet, la falta de comprensión del razonamiento científico y la crisis que enfrentan los medios tradicionales.

El auge de la autocracia global sigue siendo una grave preocupación. Las universidades atraen a algunas de las mentes más brillantes de cualquier país, ya sea en cuanto a profesorado, investigadores o estudiantes. La ciencia es el único camino para superar grandes desafíos, y las universidades, especialmente las que requieren mucha investigación, están mejor posicionadas para generar evidencia científica sólida que genere nuevas soluciones y ayude a formar políticas públicas. Sin embargo, la voz de las universidades respecto a la afrontación de estos desafíos globales sigue siendo apenas audible.

La ciencia como bien

público El reto no es simplemente encontrar el equilibrio adecuado entre apertura, libertad y seguridad. La autonomía y la libertad académica también requieren compromisos positivos para defender la ciencia como un bien público. Las universidades tienen la responsabilidad de garantizar un entorno seguro para el intercambio de conocimientos, la educación y la investigación, al tiempo que se relacionan con la sociedad en general. Reunir estas responsabilidades no es nada fácil.

Un aspecto importante es la financiación estable y predecible que no esté ligada exclusivamente a objetivos políticos o económicos a corto plazo. Esto significa defender la idea de que el valor de la ciencia reside no solo en producir innovaciones útiles, sino también en la búsqueda intrínseca del conocimiento. Si la libertad de la ciencia solo se protege cuando sirve a fines externos, Entonces deja de ser libertad por completo.

La conferencia en Hanaholmen demostró el valor de la cooperación regional para abordar estos desafíos. A principios de esa misma semana, cuando Hanaholmen lanzó el Barómetro Suecia-Finlandia que mide la cantidad y calidad de la interacción entre ambos países, muchos en la audiencia submarcaron la importancia de la cooperación bilateral en la educación superior y la investigación en general, y en la salvaguardia de la libertad académica en particular.

Los talleres y debates de la conferencia se centraron en mejores prácticas concretas para mejorar la preparación ante crisis mediante el aprendizaje entre iguales, manteniendo al tiempo los valores académicos fundamentales. Las universidades de ambos países compartieron sus experiencias en la intersección entre valores y preparación, reconociendo que no tienen por qué ser fuerzas opuestas, sino que pueden reforzarse mutuamente.

Responsabilidad

compartida Las universidades desempeñan un papel crucial en la afrontación de los grandes desafíos que amenazan nuestro futuro global sostenible y pueden ayudar a distinguir entre hechos y ficción. Las universidades necesitan encontrar nuevas formas y plataformas para comunicarse con la sociedad en general, posicionándose para defender la ciencia cuando sea desafiada por grupos de interés.
Los líderes
universitarios también deben animar al profesorado y a los estudiantes de sus campus a participar en debates francos y abiertos sobre grandes cuestiones nacionales y globales, siempre guiados por hechos y evidencias empíricas.

Proteger la autonomía, la libertad académica y los valores académicos fundamentales es una responsabilidad compartida, esencial para preservar la resiliencia democrática. Durante la conferencia, varios líderes académicos mostraron interés en continuar estas conversaciones. Estas discusiones deben conducir a acciones concretas: definir valores fundamentales, identificar vulnerabilidades y comprometerse a defender los principios que mantienen viva la investigación abierta.

La conferencia reunió a líderes que encarnan los llamados valores nórdicos (como la democracia, la igualdad, la confianza, la transparencia y la sostenibilidad, basados en un compromiso con los derechos humanos y la cohesión social), fortaleciendo la colaboración para los tiempos difíciles que se avecinan. El papel fundamental de las universidades en la sociedad debe continuar y evolucionar de forma continua. Nuestras democracias dependen de ello.

Gunvor Kronman es director ejecutivo de Hanaholmen, un centro cultural sueco-finlandés en Espoo, Finlandia. Marcelo Knobel es director ejecutivo de la Academia Mundial de Ciencias para el Avance de la Ciencia en Países en Desarrollo (TWAS) y profesor titular de física en la Universidad de Campinas (UNICAMP), Brasil.

Las ideas y opiniones expresadas aquí son de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de la UNESCO.

Este artículo es un comentario. Los artículos de comentario son la opinión de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de 
University World News.
Proteger los valores académicos es clave para preservar la democracia

Convocan a participar en campaña educativa y pesquisa de cáncer de piel

 



Tribuna de La Habana

Una nueva esperanza contra las secuelas del Chikungunya

Por su parte, la biotecnología cubana dio un paso relevante al iniciar el desarrollo y evaluación clínica de nuevas aplicaciones del fármaco Jusvinza frente a las secuelas del chikungunya, una enfermedad de impacto sostenido en la salud pública del país.

El acontecimiento marcó la apertura del primer ensayo clínico en Cuba enfocado específicamente en la poliartritis residual asociada a esta arbovirosis, con investigaciones desplegadas en instituciones hospitalarias de La Habana y Matanzas, bajo la conducción del Ministerio de Salud Pública y con la participación del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

El estudio se insertó, además, en una estrategia nacional más amplia para el enfrentamiento integral a las enfermedades transmitidas por vectores.

La elección de Jusvinza como candidato terapéutico respondió a una trayectoria científica acumulada: concebido originalmente en el tratamiento de la artritis reumatoide, el péptido inmunorregulador había sido utilizado previamente en Cuba en el control de procesos hiperinflamatorios en pacientes graves durante la pandemia de COVID-19. En 2025, su exploración frente a las secuelas del chikungunya se consolidó como un hito de la investigación biomédica nacional, al articular experiencia clínica, innovación farmacológica y soberanía. Más allá de los resultados aún en evaluación, el inicio de este proceso evidenció la capacidad del sistema científico cubano para reorientar conocimientos y productos propios ante desafíos sanitarios emergentes.

365 días de ciencia  - Revista Bohemia

Thiago y la luz que sostiene su vida.

 


P ? Quienes pueden ingresar a una carrera universitaria en Cuba ? R. Excepto egresados de preuniversitarios en este curso 25-26, toda persona interesada independientemente de la edad y vínculo laboral puede optar por una carrera universitaria.

 

Ingreso a la Universidad de Matanzas: «Un proceso que garantiza el acceso de todos»

LA HABANA.- El doctor en ciencias Hiram González Alonso, biólogo del Instituto Cubano de Biodiversidad de la Agencia de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), advirtió que la captura ilegal de aves constituye hoy una amenaza mayor para la avifauna nacional que el cambio climático


Entre las aves más afectadas mencionó la cotorra, el catey, el tomeguín del pinar y el negrito, cuyas poblaciones se reducen por métodos destructivos como la tala de árboles y palmas donde anidan. Adelante - Alerta CITMA sobre peligros de captura ilegal de aves en Cuba

Thursday, January 29, 2026

La investigación científica implica mucha dedicación y grandes sacrificios.

/p>
Los resultados de sus investigaciones científicas se han publicado en revistas de impacto nacionales e internacionales.

Asegura el doctor en Ciencias Juan Emilio Hernández García, profesor y jefe del grupo de comercialización y exportación de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez, quien recibió la orden Carlos J. Finlay en reconocimiento a sus más de cuarenta años dedicados a la docencia e investigación

“Desde mi tesis de licenciatura me vinculé a la investigación científica, a partir de ese momento supe que se convertiría en una de las grandes pasiones de mi vida”, confiesa el doctor en Ciencias Juan Emilio Hernández García, profesor y jefe del grupo de comercialización y exportación de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (UNISS), quien recibió la orden Carlos J. Finlay en reconocimiento a los más de cuarenta años que ha dedicado a la docencia e investigación científicas.

El profe Juan Emilio, como todos lo conocen, se graduó en 1983 en la especialidad de Medicina Veterinaria, una elección que asegura viene de sus raíces campesinas, en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, donde inició su etapa profesional como docente.

Pero, fue en 1994 cuando este villaclareño devenido espirituano decidió quedarse de forma permanente en la villa del Yayabo para incorporarse al claustro de la que hoy conocemos como Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (UNISS).


El profe Juan Emilio ha cosechado varios reconocimientos, entre ellos: el Premio del ministro, Premio del Rector, la Medalla por la Educación Cubana y por los Cien Años de la Medicina Veterinaria, entre otros.

“Llegué a Sancti Spíritus cuando abrió la Unidad Docente para que los estudiantes de ciertas especialidades realizaran aquí su culminación de estudios; comencé en Managuaco, donde siempre aposté por la vinculación práctica de la teoría que recibían los muchachos, creo que ese aspecto es fundamental para su formación profesional”, precisa.

Durante su camino profesional el profe Juan Emilio vio nacer a la Universidad de Sancti Spíritus, donde ha incursionado en diversas responsabilidades, entre las que destacan director de Ciencia y Técnica, vicerrector para atender la universalización y luego vicerrector de investigación y posgrado.

Pero, como él mismo confirma, regresó a la docencia e investigación, pues es lo que más disfruta. En su versátil carrera profesional ha incursionado en investigaciones asociadas a la calidad de la leche y la mastitis, además de trabajar en todo lo relativo a probióticos y sus principales beneficios para los seres humanos y animales.

Juan junto a sus colegas Kolima Peña y María del Carmen Echevarría, merecedoras también de la orden Carlos J. Finlay.

A propósito de ello, el profe Juan Emilio, junto al Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria y la Universidad Nacional del Litoral en Argentina, formó parte del grupo de expertos que trabajó en un proyecto para aislar determinados microrganismos del tracto gastrointestinal de las abejas con el objetivo de utilizarlo como probiótico, una investigación pionera en Cuba.

“Actualmente trabajamos con el kéfir de agua, otro consorcio microbiano con impacto positivo en la salud de las personas, investigación con la que nos proponemos dar a conocer sus propiedades beneficiosas para el consumo humano, pues en Cuba todavía no es muy conocido”, acota.

Quien, además, reafirma que el vínculo docencia-investigación es fundamental para la vida de los estudiantes y es el que da a los educadores la posibilidad de multiplicarse en sus discípulos para con ellos crear un nexo que los transforma, con el tiempo, en familia.

“La investigación implica mucha dedicación y sacrificios, a veces estamos días enteros en el laboratorio, pues hay proyectos que así lo requieren y debemos asumir la responsabilidad que viene con nuestro trabajo; eso es algo que siempre trasmito a mis muchachos”, confiesa emocionado.

El profesor Juan Emilio ha colaborado con investigaciones científicas en otros países, entre ellos: España, Argentina, Reino Unido, Colombia y México.

Méritos que lo condujeron a recibir la orden Carlos J. Finlay, máximo galardón de la ciencia en Cuba para premiar sus más de cuarenta años de dedicación a la docencia e investigación científica de gran rigor y alto impacto social.

“Este reconocimiento es un compromiso y un catalizador para seguir investigando y enseñando a las próximas generaciones de investigadores; fue un gran orgullo recibirlo junto a muchos colegas en el Aula Magna de la Universidad de La Habana para agradecernos tantos años de entrega al trabajo”, concluye.La investigación científica implica mucha dedicación y grandes sacrificios (+fotos) – Escambray


Gabriela Estrella Cañizares