Community prevention.

Thursday, February 5, 2026

Play the Violin sheet music with Freiburger Barockorchester/ Handel: Concerto a due cori No.3 HWV334

El nombre del virus causante del chikungunya viene de la lengua africana makonde, que quiere decir “doblarse por el dolor”; por ello, desde que fuera detectado por primera vez en Tanzania, en 1952, la conocen como la enfermedad del hombre retorcido y, ciertamente, sus efectos quebrantan las articulaciones y hasta el alma.


 El chikungunya deja varias secuelas, refieren los pacientes. (Foto: Vicente Brito/Escambray)

Basta escuchar la voz quejosa de los espirituanos que llevan como carga pesada las secuelas: artritis, artralgias persistentes o enfermedades inflamatorias que pueden cumplir criterios de artritis reumatoide. Dichas dolencias suelen aparecer después de los primeros 21 días en la fase crónica del padecimiento, según los especialistas.

¿Existen en Sancti Spíritus consultas multidisciplinarias para tratar a las personas con estas secuelas? ¿La aplicación de la Jusvinza y la Biomodulina T —medicamentos cubanos con prometedores resultados en esta dolencia— se extenderá a esta provincia? Escambray busca respuestas con la doctora Mirta Santos León, directora de Asistencia Médica en la Dirección General de Salud.

“El consultorio es el primer eslabón al cual acudir”, afirma la doctora Mirta Santos León, directora de Asistencia Médica en la Dirección General de Salud. (Foto: Facebook)

¿Cuál es el comportamiento actual del virus del chikungunya en el territorio?

Hay una disminución de casos puntuales en fase aguda; una notable disminución, porque a nuestros cuerpos de guardia ya no concurre esa cantidad de personas con fiebre con la sintomatología agravada. Sí va a perdurar la atención a casos en la fase subaguda y crónica de la afección porque esta genera un grupo de complicaciones, sobre todo a largo plazo.

¿Qué estrategia implementa la provincia para la atención a los pacientes con secuelas de la enfermedad?

Es importante explicarle a nuestra población que el sistema de salud nuestro está organizado sobre la base de los consultorios médicos de la familia; este es el primer eslabón al cual acudir. Aquí el paciente puede ser atendido por el Equipo Básico de Salud y puede, incluso, ser dispensarizado e interconsultado de acuerdo con la gravedad de las secuelas de la enfermedad.

La interconsulta se realiza con el especialista de Medicina Interna del Grupo Básico de Trabajo y, también, con el fisiatra que se encuentra en la Sala de Rehabilitación de su área. Por lo general, la mayoría de los pacientes en la fase subaguda y en la fase crónica presentan dolor poliarticular y, en ocasiones, una parestesia en miembros superiores o inferiores; es decir, una sensación de calambre, de hormigueo a nivel de brazos o a nivel de piernas, asociado a estos dolores que, algunas veces, son matinales y suelen ser más agudos en personas con artritis reumatoide u otra enfermedad articular.

Nuestra población, reitero, puede acudir al consultorio del médico de la familia, al Grupo Básico de Trabajo direccionado por este médico y también a nuestros fisiatras, quienes laboran en las salas de rehabilitación, donde ofrecen consultas propiamente a estos enfermos y también indican tratamiento curativo o supresor con todos los medios que puedan existir en dichas salas.

¿En resumen, no existe un centro asistencial específico donde se brinde una consulta multidisciplinaria para la atención directa a estos pacientes, como ocurre en otras provincias?

Existe todo un mecanismo para derivar de la Atención Primaria a la Secundaria a aquellos pacientes con antecedentes de otras patologías que pueden llegar a descompensarse y agravar su estado de salud.

¿Qué se establece para el caso de las embarazadas?

Tenemos la indicación del Ministerio de Salud de que cada una de las gestantes con esta patología debe ingresar en el Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos en el servicio propiamente de Ginecobstetricia u Obstetricia; allí reciben una atención diferenciada por los especialistas de Medicina Interna como una enfermedad viral aguda en ese momento.

Estas embarazadas tienen un seguimiento también por el obstetra antes y después del nacimiento del bebé.

¿Los pacientes que concurren a la consulta de Reumatología deben ser remitidos directamente de la Atención Primaria?

Nuestros especialistas de Reumatología hoy tienen una proyección a los diferentes municipios; pero, repito: no podemos cargar la consulta de Reumatología para atender pacientes con esta afección que pueden ser atendidos por el clínico y el fisiatra de las áreas de salud, porque el tratamiento medicamentoso utilizado puede indicarlo cualquiera de estos facultativos, desde el médico de familia hasta el especialista de Fisiatría que se encuentra en el propio policlínico.

¿Cuáles pacientes deben acudir a una consulta de Reumatología?

Los que tengan antecedentes de una artritis por esta causa. Me refiero a una afección que tenga incidencia en la Reumatología propiamente; una artritis de diferentes modificaciones en un paciente conocido o en uno que aparezca por primera vez.

En el caso de nuestra provincia, se estaba haciendo una intervención con el medicamento cubano Jusvinza para un tipo de una artritis específicamente, que tiene sus requisitos de inclusión y que no obedece solo al chikungunya; sino a otros criterios en pacientes con artritis reumatoide.

¿La aplicación de la Jusvinza y la Biomodulina T se extenderá a Sancti Spíritus?

Hoy no se está realizando intervención con estos fármacos en el territorio. Se están haciendo estudios clínicos con la Jusvinza en otras provincias y, cuando esté listo el resultado, se generalizará al resto del país.Sancti Spíritus: ¿Dónde son atendidos los pacientes con secuelas de chikungunya? – Escambray

Sala de Oncopediatría del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología de Cuba.

 


Alejandra Cuadras Marrero

La voz de las madres en la sala de Oncopediatría del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología de Cuba revela la dimensión humana de una batalla marcada por carencias y esfuerzos colectivos que ponen en el centro de las prioridades la vida de un niño.

Nuestra llegada a la sala de Oncopediatría del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología rompe la dinámica habitual. Las miradas curiosas, expectantes, se detienen en los nuevos extraños, confirmando que la presencia interrumpe el ritmo diario. En medio de juguetes acomodados en las camas y no pocos silencios, la jornada adquiere otra significación: concientizar, movilizar voluntades y reunir todos los intereses en el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer.

En ese escenario, la voz de Arlenys Martínez Scull, madre de Ariannis, pequeña de cuatro años que enfrenta la enfermedad, se impone. «El día a día de una madre con una niña que padece este mal es una batalla silenciosa», afirma.

Cada mañana, dice, se levanta agradeciendo a Dios por la fuerza que le permite seguir adelante. «Cuando uno recibe la noticia de que su niño está enfermo, el mundo y las prioridades cambian. Todo se resume a darles la atención que necesitan y a sacar fuerzas por ellos», asegura.

De los Arabos, en la provincia de Matanzas, ella describe a su pequeña como una niña alegre, hiperactiva, que necesita constante vigilancia en casa para cumplir con el reposo indicado. «Aquí en el hospital está tranquila, porque le tiene un poco de respeto, pero allá hay que estar encima de ella para que no corra». Y claro, es algo propio de su edad infantil, de su ternura.

Aun así, la familia procura que la enfermedad no limite su infancia con juegos en su cuarto, dinámicas que la mantengan contenta y un ambiente que le permita sentirse como cualquier otra niña.

Sin embargo, la madre reconoce que el camino no está libre de obstáculos. La falta de insumos, medicamentos y recursos básicos se siente en cada etapa del tratamiento. «Las dificultades sí están, es una realidad», admite, recordando todas las veces que, a pesar de la falta de combustible, tanto el Gobierno como el Ministerio de Salud Pública gestionaron su traslado a la capital para que la pequeña no pierda ninguna sesión de quimioterapia.

El bloqueo que provoca tantas carencias de insumo para el tratamiento en la sala de oncopediatría, no doblega las voluntades ni las sonrisas. Foto: Favio Vergara

El peso de las dificultades

La experiencia de Arlenys refleja en carne propia las tensiones que atraviesa el sistema de Salud cubano bajo el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero, así como las nuevas medidas anunciadas por la administración de Estados Unidos. Los especialistas lo traducen en obstáculos estructurales que limitan el acceso a medicamentos, tecnologías y recursos imprescindibles.

El doctor Luis Eduardo Martín Rodríguez, director del Instituto de Oncología y Radiobiología, reconoció que la disponibilidad de recursos ha disminuido, y algunos equipos se han perdido por roturas, debido a la imposibilidad de acceder a piezas de repuesto. Sin embargo, destacó la disposición total de los trabajadores del centro, quienes conforman un dispositivo humano y técnico para sostener la atención.

«El compromiso con los pacientes y sus familias sigue siendo la prioridad. Nuestro esfuerzo está dirigido a mitigar los efectos tangibles de esas medidas, garantizando que cada niño y adulto reciba la atención que merece», afirmó. Al mismo tiempo, recordó que la labor del centro se sostiene sobre tres pilares fundamentales: la asistencia, la docencia y la investigación, que permiten mantener un sistema integral de atención oncológica.

En el trabajo colectivo

Ese compromiso no solo se percibe en las palabras del Director, sino también en la voz de las madres que acompañan a sus hijos en la sala. Ellas confirman, desde la experiencia cotidiana, el esfuerzo diario del personal médico y auxiliar, la preocupación y entrega constante por cada detalle. En medio de tratamientos largos y jornadas agotadoras, reconocen que la atención recibida es un sostén imprescindible.

Las madres, junto a sus pequeños, agradecen el esfuerzo cotidiano del país para aliviar, en la medida de lo posible, todas las dolencias físicas y emocionales. Foto. Favio Vergara

Mariuska Forteza Sáez, especialista de segundo grado en Oncopediatría y jefa de esa área, explica que el equipo multidisciplinario —integrado por médicos, enfermeras, sicólogos y trabajadores sociales— está totalmente comprometido con sus pacientes. «Los diagnósticos que damos son muy complejos, desestructuran su vida y la de sus seres queridos», explica, por lo que procuran ser sinceros, esperanzadores, brindando apoyo médico y sicológico sin ofrecer falsas expectativas. La confianza en el equipo médico es esencial para que la comunicación y el acompañamiento integral sea efectivo.

La especialista destaca que la sala cuenta con 20 camas y recibe pacientes de todo el país, desde recién nacidos hasta jóvenes de 19 años. El servicio forma parte de una red nacional de ocho centros de oncopediatría, con protocolos unificados que permiten medir
resultados y alcanzar tasas de supervivencia comparables con países desarrollados.

El trabajo cotidiano, sin embargo, enfrenta grandes retos. A menudo, el equipo debe reinventarse para adaptar tratamientos y protocolos ante la falta de determinados medicamentos oncológicos. «Sabemos cuál es el esquema de primera línea, pero muchas veces no tenemos los insumos para hacerlo», admite, lo que obliga a buscar alternativas para garantizar la recuperación y reinserción de los pacientes.

Continuidad de una estrategia nacional

A pesar de esas dificultades, Cuba se ha mantenido constante en la prevención y el control del cáncer. Desde 1968 se implementan programas intersectoriales y comunitarios articulados —desde la estructura misma del sistema de Salud— que funcionan a través de una red nacional que incluye oncología clínica, radioterapia, medicina nuclear y oncopediatría. «Es un esfuerzo sostenido que involucra a todo el país», subrayó el doctor Luis Alberto Martínez Blanco, jefe de la sección del cáncer del Ministerio de Salud Pública.

El especialista destacó que en este Día Mundial de Lucha contra el cáncer, se deben pactar, también, nuevas iniciativas dirigidas a la concientización, la promoción de hábitos de vida saludables y la garantía en la accesibilidad a diagnósticos oportunos, tratamientos y tecnologías adecuadas de las personas. «No se trata solo de prevenir, sino de crear condiciones reales para que cada paciente reciba la atención que necesita», puntualizó. En ese sentido, insistió en que, pese a las limitaciones externas, el sistema de Salud cubano mantiene su compromiso con la población y con la defensa de un modelo inclusivo y humano.

Cuba enfrenta grandes dificultades en su sistema sanitario, pero lo hace con un compromiso que trasciende las carencias, el de mantener la atención, la dignidad y la esperanza de su pueblo. Ese es, quizá, el mensaje más contundente, incluso en medio de las restricciones, la vida sigue siendo defendida con la misma fuerza con que se protege un país entero.

Wednesday, February 4, 2026

Aprender a decir cáncer




Por: Yosdany Morejón Ortega 4 febrero 2026

Una parte importante de los cánceres puede prevenirse o diagnosticarse de forma precoz, explica Lorena. Foto: Yosdany Morejón.

Con apenas 27 años y tres de graduada, la doctora Lorena de la Caridad Rivero Niebla se prepara para asumir la jefatura del Servicio Provincial de Oncología en Sancti Spíritus. La joven especialista defiende la medicina como un acto de ciencia, sensibilidad y acompañamiento hasta el final.

La palabra cáncer no se aprende solo en los libros. Se aprende mientras se mira a los ojos a quien acaba de recibir el diagnóstico, midiendo silencios, o cuando se administran verdades a dosis humanas. En el Servicio Provincial de Oncología, ubicado en el Hospital Camilo Cienfuegos de Sancti Spíritus, esa palabra se pronuncia todos los días con distintos matices: miedo, negación, esperanza, despedida.

Lorena de la Caridad Rivero Niebla la dice sin elevar la voz. La dice con la serenidad de quien sabe que, detrás de cada historia clínica, hay una vida suspendida. A sus 27 años —edad en la que muchos aún ensayan caminos— esta joven especialista de Primer Grado en Oncología Médica se prepara para asumir la jefatura de uno de los servicios más complejos y sensibles del sistema de salud espirituano.

No se trata solo de dirigir un equipo ni de firmar indicaciones terapéuticas. Se trata de sostener decisiones difíciles, acompañar procesos irreversibles y aprender, cada día, a convivir con la frontera más dura de la medicina: esa donde curar no siempre es posible, pero cuidar nunca deja de ser una obligación.

Una especialidad que no conoce de distancia



La oncología necesita mucha sensibilidad y calidad humana. Foto: Yosdany Morejón.

“La oncología necesita mucha sensibilidad y calidad humana”, resume la doctora Lorena, sin dramatismos. En su rutina conviven pacientes que llegan esperanzados con otros que arrastran miedos profundos, tabúes arraigados y una negativa inicial a recibir tratamiento. Convencerlos —explica— es uno de los retos mayores del oficio.

Muchos temen a la quimioterapia, a la radioterapia, a los efectos secundarios; otros no logran aceptar que enfrentan una enfermedad maligna. Cuando la negación gana tiempo, la enfermedad avanza. Y entonces las posibilidades de curación se reducen de forma drástica.

En esos casos, la labor del oncólogo trasciende lo clínico. Interviene la psicología, el acompañamiento familiar, la palabra justa. “El apoyo de la familia es determinante, pero también la confianza que el paciente tenga en nosotros”, asegura. No siempre se logra. Y cuando no se logra, el peso emocional también cae sobre el equipo médico.

Pacientes jóvenes, heridas más cercanas

Hay historias que marcan más que otras. Para Lorena, las más difíciles son las de pacientes jóvenes, cercanos a su propia edad. “Me identifico con ellos porque tienen toda una vida por delante y el cáncer intenta arrebátasela, aunque nosotros luchamos fuerte para salvarlos”.

En el servicio han atendido casos de cáncer de pulmón en personas muy jóvenes; algunos fallecieron, otros aún luchan. Cada pérdida deja una huella silenciosa. Cada remisión, en cambio, ofrece una satisfacción contenida, siempre acompañada de cautela: en oncología, la victoria nunca se celebra en voz alta.

Hay pacientes diagnosticados de cáncer de mama que llevan más de una década libres de enfermedad, con una vida completamente reintegrada. Esas historias —dice— sostienen al equipo cuando la balanza se inclina hacia el dolor.

Cifras que presionan, equipos que responden

No se trata solo de dirigir un equipo ni de firmar indicaciones terapéuticas. Se trata de sostener decisiones difíciles. Foto: Yosdany Morejón.

El Servicio Provincial de Oncología de Sancti Spíritus atendió en 2025 a más de mil pacientes, en un contexto marcado por el aumento sostenido de los casos desde 2022. Hay semanas en las que las camas no alcanzan y es necesario recurrir a otros servicios para poder administrar la quimioterapia.

Aun así, el año fue —según Lorena— profesionalmente fructífero. El servicio cuenta hoy con 19 médicos, entre especialistas y residentes, además de un sólido equipo de enfermería que eleva a unas 35 personas la plantilla total. Crecimiento humano en medio de limitaciones materiales.

Los cánceres más prevalentes en la provincia siguen siendo el de piel, próstata, colorrectal, pulmón, mama y cuello uterino. La incidencia varía según localización y sexo, con un aumento preocupante del cáncer de pulmón en mujeres.

Radioterapia, ciencia y articulación regional

Uno de los avances más significativos del último año ha sido la reactivación del acceso a la radioterapia externa en Santa Clara, con equipos de Cobalto-60 que benefician directamente a pacientes espirituanos. Desde junio, el servicio logró reorganizar el envío sistemático de enfermos, reactivar el transporte sanitario y restablecer la casa de alojamiento.

Actualmente, una docena de pacientes de la provincia reciben tratamiento irradiado de manera estable. Además, se mantiene la aplicación de vacunas terapéuticas contra el cáncer de pulmón, como el racotumomab, disponible en el hospital.

Paralelamente, el servicio impulsa espacios científicos como el Evento Onco-Yayabo y el Primer Simposio Virtual de Tumores Sólidos, con intercambio internacional y énfasis en tumores raros e inmunoterapia. Ciencia que dialoga con la práctica diaria.

Dar el paso al frente



El Servicio Provincial de Oncología de Sancti Spíritus atendió en 2025 a más de mil pacientes. Foto: Yosdany Morejón.

Asumir la jefatura del servicio a los 27 años no fue una decisión calculada. “Me tocaba”, dice, con naturalidad. El reto es grande, lo sabe, pero también la responsabilidad de estar a la altura de un servicio donde cada decisión impacta directamente en la vida de las personas.

Lorena no idealiza el cargo. Lo entiende como una extensión de su rol asistencial: coordinar, organizar, sostener al equipo y garantizar que, incluso en la adversidad, el paciente no quede solo.

Prevenir, llegar a tiempo

La oncóloga insiste en un mensaje clave: una parte importante de los cánceres puede prevenirse o diagnosticarse de forma precoz. Modificar hábitos como el tabaquismo, el consumo de alcohol y la dieta, junto a una pesquisa activa desde la atención primaria, sigue siendo una deuda pendiente.

Cuando el paciente llega tarde, la medicina pierde margen. Cuando llega a tiempo, aún hay espacio para la esperanza.

Al final de la jornada, el servicio vuelve al silencio. Las sillas quedan vacías, los sueros se retiran, las historias clínicas se cierran por hoy. Mañana, la palabra cáncer volverá a pronunciarse.

Lorena de la Caridad Rivero Niebla seguirá aprendiéndola y enseñándola, no como sentencia, sino como responsabilidad. Porque en oncología —como en la vida— no siempre se puede cambiar el desenlace, pero sí la manera de acompañar el camino. Y eso, a veces, también salva.

Epílogo. Voces que no se rinden  



Los cánceres más prevalentes en la provincia siguen siendo el de piel, próstata, colorrectal, pulmón, mama y cuello uterino. Foto: Yosdany Morejón.

No todos los relatos del cáncer quedan escritos en una historia clínica. Algunos se dicen mientras corre un suero; otros se sostienen en el pasillo, en un gesto oportuno, en la certeza íntima de que todavía existen razones para seguir.

A sus 40 años, Yailí Rodríguez Pérez, habla desde la experiencia de haber escuchado la palabra cáncer dos veces. La segunda —confiesa— fue devastadora. “El mundo se me cayó encima”, dice. Lloró, cayó en una depresión profunda, pero volvió a levantarse. Volvió por su hijo y vuelve cada día. Va por su sexta quimioterapia y, aunque reconoce los momentos de cansancio y miedo, insiste en que no está sola. “Lucho por la vida”, repite, con la convicción de quien ya aprendió a resistir.

Por su parte, Fernanda González (48 años), recuerda el diagnóstico como un golpe seco. “Me sentí devastada”, resume. Su recuperación ha sido lenta, paso a paso, sostenida por la fe, la familia y el acompañamiento médico. Los dolores han disminuido. La esperanza, no. Mira hacia adelante con una certeza sencilla: seguir como hasta ahora, confiando.

También confía Elena González Ponce (54 años) quien no esquiva la palabra recaída. La nombra y la enfrenta. “Yo digo que no me voy a morir de esta enfermedad”, afirma. Habla de fuerza de voluntad, de mente positiva, de disciplina con los tratamientos. Y habla, sobre todo, de gratitud. “Tengo también en Yania Jiménez Madrigal una gran doctora, la amo con el corazón. Me enseña a convivir con la enfermedad”. Para ella, rendirse nunca fue una opción.

Tres historias. Tres nombres. Tres maneras de plantarse ante la palabra cáncer. En ellas no hay heroicidad impostada ni discursos aprendidos. Hay esperanza, cansancio, fe, voluntad. Y una certeza compartida: que, incluso cuando el cuerpo flaquea, el acompañamiento humano puede sostener la vida.Cubadebate



SUECIA-FINLANDIA Marcador Proteger los valores académicos es clave para preservar la democracia Gunvor Kronman y Marcelo Knobel 04 de febrero de 2026

 



A mediados de diciembre de 2025, líderes universitarios de Finlandia y Suecia se reunieron en Hanaholmen, el Centro Cultural Sueco-Finlandés en Espoo, Finlandia, para una conferencia de dos días titulada "Universidades y valores nórdicos: equilibrando la preparación y los valores académicos en la educación superior

y la investigación".

El momento no podría haber sido más apropiado. Vivimos en lo que muchos académicos describen como una era de policrisis: una convergencia de crisis de refugiados, pandemias, guerras convencionales e híbridas, tensiones geopolíticas, cambio climático y amenazas a la biodiversidad. En este contexto, las instituciones democráticas y las formas establecidas de cooperación internacional son cada vez más disputadas.

La conferencia reunió a miembros de juntas universitarias, rectores y directores de seguridad para abordar cuestiones fundamentales: ¿Cómo pueden las universidades nórdicas fortalecer la resiliencia democrática de nuestras sociedades frente a la presión externa? ¿Cómo pueden las universidades actuar como actores cohesionados y estabilizadores? ¿Cuál es el papel futuro de las universidades para la sociedad?

Estas preguntas no son nada abstractas. Van al núcleo de lo que son las universidades y de lo que deben llegar a ser en una era en la que los mismos cimientos de la investigación abierta están amenazados.

La paradoja de la seguridad

en la investigación En un mundo de tensiones geopolíticas intensificadas y feroz competencia por el liderazgo tecnológico, la ciencia y la investigación han llegado al corazón mismo de las preocupaciones de seguridad nacional. Evaluar a estudiantes e investigadores internacionales, filtrar fuentes de financiación y colaboraciones, y restringir campos con potencial de doble uso se han vuelto habituales en Europa y más allá.

Dentro de la Unión Europea, la 'seguridad en la investigación' ha surgido como un pilar clave de la agenda más amplia de autonomía estratégica. El término abarca medidas para proteger actividades científicas del mal uso y la influencia indebida de terceros, ya sean estados o actores no estatales, abordando preocupaciones como el espionaje científico, el robo de propiedad intelectual, los ciberataques y los desafíos de doble uso.
Los
gobiernos nacionales están siguiendo el mismo camino: los Países Bajos, por ejemplo, han presentado una legislación que crea una base legal para el cribado de investigadores y estudiantes de máster que trabajan con 'conocimientos sensibles'.

El objetivo detrás de esta securitización —proteger la investigación científica de amenazas externas— puede ser legítimo, pero en la práctica paradójicamente crea nuevos riesgos, arrastrando a la ciencia a la órbita del control político. La narrativa de la seguridad en investigación ilustra lo estrechamente ligada que está la investigación actual a las agendas de seguridad estatal y a las lógicas de innovación impulsadas por el mercado, inclinándola hacia fines políticos y económicos. Al hacerlo, corre el riesgo de socavar la autonomía que estas medidas afirman defender.

Erosión de la libertad

académica El desafío va mucho más allá de las medidas de seguridad. Un informe exhaustivo sobre la erosión de la libertad académica en Europa, encargado por el Consejo de Europa y lanzado en noviembre de 2025, ofrece un análisis sólido basado en la evidencia.

El estudio revela un descenso constante en la libertad académica en los últimos 10-15 años, con violaciones estructurales identificadas en varios estados. La interferencia política surge como una amenaza persistente, junto conPresiones de E, por restricciones internas, hostilidad social, influencia del sector privado y limitaciones relacionadas con la seguridad.

Desde la interferencia política y las leyes restrictivas hasta la pérdida de autonomía institucional y la intimidación de los académicos, el espacio para la investigación independiente y el debate académico se está reduciendo. Los académicos son silenciados y, como resultado, las sociedades pierden voces críticas que salvaguardan la verdad, la rendición de cuentas y los derechos humanos.

Estos hallazgos están en desafortunada paridad con el declive democrático más amplio. El proyecto de investigación global Variedades de la Democracia, coordinado en la Universidad de Gotemburgo, documenta una disminución en el número absoluto de democracias y un debilitamiento relativo de los indicadores de democracia en muchos estados durante las dos últimas décadas.

La correlación no es casualidad: cuando la libertad académica se restringe y elimina, desaparecen los espacios para el debate abierto y honesto. Y cuando desaparece la libertad de decir la verdad y exigir cuentas al poder, la democracia desaparece con ella.

Auge de la autocracia

global Desafortunadamente, no hay países en el mundo que estén inmunes a estas tendencias. En varias partes del mundo, los académicos reciben amenazas porque interactúan con los medios y presentan hechos incómodos. Ha habido varios casos en los que áreas temáticas políticamente controvertidas han sido excluidas de los programas de investigación financiados por el Estado.

De hecho, estamos presenciando un movimiento fuerte y articulado que pretende minimizar o incluso negar los grandes desafíos que enfrenta la humanidad, a menudo motivado por intereses creados. Este movimiento gana impulso en un mundo inundado de un exceso de noticias de fuentes no verificadas y contenido generado por IA, que se propaga rápidamente a través de las redes sociales.

Los llamados trastornos de la información han prosperado con el aumento de la entropía de internet, la falta de comprensión del razonamiento científico y la crisis que enfrentan los medios tradicionales.

El auge de la autocracia global sigue siendo una grave preocupación. Las universidades atraen a algunas de las mentes más brillantes de cualquier país, ya sea en cuanto a profesorado, investigadores o estudiantes. La ciencia es el único camino para superar grandes desafíos, y las universidades, especialmente las que requieren mucha investigación, están mejor posicionadas para generar evidencia científica sólida que genere nuevas soluciones y ayude a formar políticas públicas. Sin embargo, la voz de las universidades respecto a la afrontación de estos desafíos globales sigue siendo apenas audible.

La ciencia como bien

público El reto no es simplemente encontrar el equilibrio adecuado entre apertura, libertad y seguridad. La autonomía y la libertad académica también requieren compromisos positivos para defender la ciencia como un bien público. Las universidades tienen la responsabilidad de garantizar un entorno seguro para el intercambio de conocimientos, la educación y la investigación, al tiempo que se relacionan con la sociedad en general. Reunir estas responsabilidades no es nada fácil.

Un aspecto importante es la financiación estable y predecible que no esté ligada exclusivamente a objetivos políticos o económicos a corto plazo. Esto significa defender la idea de que el valor de la ciencia reside no solo en producir innovaciones útiles, sino también en la búsqueda intrínseca del conocimiento. Si la libertad de la ciencia solo se protege cuando sirve a fines externos, Entonces deja de ser libertad por completo.

La conferencia en Hanaholmen demostró el valor de la cooperación regional para abordar estos desafíos. A principios de esa misma semana, cuando Hanaholmen lanzó el Barómetro Suecia-Finlandia que mide la cantidad y calidad de la interacción entre ambos países, muchos en la audiencia submarcaron la importancia de la cooperación bilateral en la educación superior y la investigación en general, y en la salvaguardia de la libertad académica en particular.

Los talleres y debates de la conferencia se centraron en mejores prácticas concretas para mejorar la preparación ante crisis mediante el aprendizaje entre iguales, manteniendo al tiempo los valores académicos fundamentales. Las universidades de ambos países compartieron sus experiencias en la intersección entre valores y preparación, reconociendo que no tienen por qué ser fuerzas opuestas, sino que pueden reforzarse mutuamente.

Responsabilidad

compartida Las universidades desempeñan un papel crucial en la afrontación de los grandes desafíos que amenazan nuestro futuro global sostenible y pueden ayudar a distinguir entre hechos y ficción. Las universidades necesitan encontrar nuevas formas y plataformas para comunicarse con la sociedad en general, posicionándose para defender la ciencia cuando sea desafiada por grupos de interés.
Los líderes
universitarios también deben animar al profesorado y a los estudiantes de sus campus a participar en debates francos y abiertos sobre grandes cuestiones nacionales y globales, siempre guiados por hechos y evidencias empíricas.

Proteger la autonomía, la libertad académica y los valores académicos fundamentales es una responsabilidad compartida, esencial para preservar la resiliencia democrática. Durante la conferencia, varios líderes académicos mostraron interés en continuar estas conversaciones. Estas discusiones deben conducir a acciones concretas: definir valores fundamentales, identificar vulnerabilidades y comprometerse a defender los principios que mantienen viva la investigación abierta.

La conferencia reunió a líderes que encarnan los llamados valores nórdicos (como la democracia, la igualdad, la confianza, la transparencia y la sostenibilidad, basados en un compromiso con los derechos humanos y la cohesión social), fortaleciendo la colaboración para los tiempos difíciles que se avecinan. El papel fundamental de las universidades en la sociedad debe continuar y evolucionar de forma continua. Nuestras democracias dependen de ello.

Gunvor Kronman es director ejecutivo de Hanaholmen, un centro cultural sueco-finlandés en Espoo, Finlandia. Marcelo Knobel es director ejecutivo de la Academia Mundial de Ciencias para el Avance de la Ciencia en Países en Desarrollo (TWAS) y profesor titular de física en la Universidad de Campinas (UNICAMP), Brasil.

Las ideas y opiniones expresadas aquí son de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de la UNESCO.

Este artículo es un comentario. Los artículos de comentario son la opinión de los autores y no reflejan necesariamente las opiniones de 
University World News.
Proteger los valores académicos es clave para preservar la democracia

Convocan a participar en campaña educativa y pesquisa de cáncer de piel

 



Tribuna de La Habana

Una nueva esperanza contra las secuelas del Chikungunya

Por su parte, la biotecnología cubana dio un paso relevante al iniciar el desarrollo y evaluación clínica de nuevas aplicaciones del fármaco Jusvinza frente a las secuelas del chikungunya, una enfermedad de impacto sostenido en la salud pública del país.

El acontecimiento marcó la apertura del primer ensayo clínico en Cuba enfocado específicamente en la poliartritis residual asociada a esta arbovirosis, con investigaciones desplegadas en instituciones hospitalarias de La Habana y Matanzas, bajo la conducción del Ministerio de Salud Pública y con la participación del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

El estudio se insertó, además, en una estrategia nacional más amplia para el enfrentamiento integral a las enfermedades transmitidas por vectores.

La elección de Jusvinza como candidato terapéutico respondió a una trayectoria científica acumulada: concebido originalmente en el tratamiento de la artritis reumatoide, el péptido inmunorregulador había sido utilizado previamente en Cuba en el control de procesos hiperinflamatorios en pacientes graves durante la pandemia de COVID-19. En 2025, su exploración frente a las secuelas del chikungunya se consolidó como un hito de la investigación biomédica nacional, al articular experiencia clínica, innovación farmacológica y soberanía. Más allá de los resultados aún en evaluación, el inicio de este proceso evidenció la capacidad del sistema científico cubano para reorientar conocimientos y productos propios ante desafíos sanitarios emergentes.

365 días de ciencia  - Revista Bohemia

Thiago y la luz que sostiene su vida.