La medicina de Cuba.
Los ultimos avances de la medicina cubana.
Tuesday, March 24, 2026
Monday, March 23, 2026
Por Yanetsy León González/Adelante
CAMAGÜEY.- El Concurso de Coreografía e Interpretación Fernando Alonso In Memoriam confirma, en cada edición, su capacidad de convocatoria dentro de las escuelas de arte en Camagüey. La participación mayoritaria de niños y adolescentes no solo lo demuestra, sino que habla de un espacio que ha logrado insertarse como estímulo real en los procesos formativos.
Ahí hay una fortaleza incuestionable: el certamen está siendo asumido por quienes se están formando. En ellos se percibe el rigor, la entrega y también la necesidad de escenarios donde medir resultados, probar ideas y enfrentarse al público y a los jurados.
Sin embargo, ese crecimiento desde la base contrasta con una realidad cada vez más visible: la limitada respuesta del sector profesional. Si en ediciones anteriores las compañías al menos asomaban propuestas, en esta ocasión la presencia fue notablemente menor. Más que un dato circunstancial, parece una señal que merece atención.
No se trata de desconocer el contexto complejo que atraviesan las instituciones culturales y sus creadores. Pero precisamente en medio de esas circunstancias, el contraste con la implicación de los más jóvenes —que ensayan, crean y participan— deja abiertas interrogantes sobre las dinámicas, motivaciones y prioridades dentro del ámbito profesional.
Quizás el comité organizador tenga ante sí un punto de inflexión: repensar no solo las características del concurso, sino también su alcance y sentido. ¿Qué está premiando hoy el certamen? ¿Qué representa, en términos reales, ese reconocimiento? ¿Cómo dialoga con las expectativas y necesidades de las compañías profesionales?
A esto se suma otro elemento: el intento de ampliar la participación hacia otros territorios mediante el envío de materiales en video. La intención es válida, pero las condiciones actuales de conectividad limitaron su efectividad. A diferencia de lo ocurrido durante la pandemia de COVID-19, cuando estos mecanismos resultaron funcionales, hoy parecen requerir ajustes o alternativas más viables.
También llama la atención el papel de la Dirección Provincial de Cultura en la entrega de premios colaterales. Si bien estos reconocimientos enriquecen el panorama del concurso —y en algunos casos resultaron incluso más atractivos en términos materiales que los premios centrales—, surge una contradicción: tratándose de una instancia que rige metodológicamente el sistema de instituciones culturales, cabría esperar una articulación más coherente con el comité organizador.
En ese mismo contexto, la Dirección Provincial de Cultura otorgó un Premio Especial a la maestra Regina Balaguer Sánchez, principal impulsora del evento, como reconocimiento a su sostenido empeño en promover la superación profesional de los artistas de la danza, tanto en Camagüey como a nivel nacional.
Más que operar como un actor independiente, su contribución podría integrarse de manera más orgánica al sistema de premiaciones, fortaleciendo la jerarquía y coherencia del evento. Porque, en definitiva, no se trata de iniciativas aisladas, sino de un entramado institucional que debería funcionar de manera articulada.
Un repaso a la relación de premios también deja ver ciertas concentraciones que invitan a la lectura. Nombres como el de la maestra Geisel Agüero Echemendía aparecen de manera reiterada, tanto en la categoría de profesores como en el nivel profesional, además de recibir reconocimientos colaterales. Más que una casualidad, esto habla de la presencia activa de determinados creadores que sostienen, desde múltiples frentes, el quehacer coreográfico actual. Al mismo tiempo, sugiere una interrogante: hasta qué punto esa recurrencia responde a la solidez de estas propuestas —incuestionable en muchos casos— y cuánto revela, también, una participación profesional más limitada de lo deseable.
El concurso ha demostrado que tiene una base sólida y un sentido claro dentro de la enseñanza artística. Pero justamente por eso, por lo que ya ha logrado, parece estar en un momento propicio para revisarse, ajustarse y proyectarse.
Que los más jóvenes lo sostengan con tanta fuerza no debería ser solo motivo de celebración, sino también un llamado de atención. Porque allí donde ellos encuentran un espacio para decir y expresarse, el resto del sistema cultural tiene, quizás, el reto de acompañar con igual compromiso.Adelante - Entre premios y ausencias: claves de un certamen en evolución
Anomalias del tendon del brazo. 기저귀 떼고 악취도 없애고 환자 최우선 '4무 2탈' 간병
A medida que las personas envejecen y siguen usando los brazos, la inflamación del tendón del hombro puede causar hinchazón, y el esfuerzo excesivo puede provocar desgarros parciales o totales. El estudio sugiere que no todas las anomalías de tendones detectadas en imágenes deben considerarse enfermedades.
El dolor de hombro es un síntoma común que sufren las generaciones de mediana edad y mayores. La mayoría del dolor es causado por anomalías en el tendón del manguito rotador que conecta el brazo con el torso. Sin embargo, incluso si hay una anomalía tendinosa, hay muchos casos en los que no hay síntomas en el hombro, por lo que existe cierta controversia sobre si la anomalía tendinosa mostrada en el vídeo es la causa real del dolor.
Recientemente, los resultados de un estudio que investigó las anomalías del tendón del manguito rotador en personas sanas se publicaron en el Journal of Internal Medicine de la Asociación Médica Americana. El estudio involucró a 602 finlandeses sanos mayores de 40 años. Tras investigar la presencia o ausencia de dolor en el hombro, se realizaron resonancias magnéticas de alta resolución para comprobar si había anomalías en ambas articulaciones del hombro.
Como resultado del estudio, se encontró anomalías en el tendón del manguito rotador en el 98,7% (595 personas) de todos los sujetos. En el 25% de los tendones estaban inflamados, en el 62% se observó una ruptura parcial del tendón y en el 11% una ruptura completa. Las anomalías tendinosas eran más frecuentes con la edad, y se observaron principalmente hallazgos de rotura.
A medida que sigues usando el brazo y envejeces, el tendón se hincha debido a la inflamación del tendón del hombro, y si te excedes, parte de él se romperá o se romperá todo el tendón. La importancia de este estudio radica en que no todas las anomalías en el tendón del hombro detectadas en pruebas de imagen deben considerarse enfermedades. Así como el cabello gris aparece con la edad, la mayoría de los hallazgos anormales en la imagen del hombro en personas de mediana edad y personas mayores son signos de envejecimiento. Si tienes una rotura parcial del tendón del hombro, no es algo que debas temer. Varía de un caso a otro, pero me gustaría rehabilitarlo y conservarlo bien antes de usarlo.
Fuente en ingles: Medical Research Digest de la Dra. Lee Eun-bong
Sunday, March 22, 2026
Contingente Educando por Amor de las Universidades.
Por Elia Rosa Yera Zayas Bazán/Adelante
CAMAGÜEY.- Desde hace un tiempo, y agravado por las múltiples crisis que sufre el país, el sector educacional afronta muchos problemas y se coloca frente a retos diarios que exigen el compromiso de los que permanecen. El 2025 no fue la excepción y el incumplimiento en algunos de los objetivos estratégicos e indicadores centró el debate de su Balance Anual.
La cobertura docente continúa siendo uno de las principales afectaciones del sector. Como promedio se alcanzó solo un 74.2% con más de 2600 necesidades de maestros, y con mayores afectaciones los municipios de Sibanicú, Camagüey, Vertientes y los centros provinciales (IPVCE Máximo Gómez Báez, IPA Mártires de Pino III y la Escuela Pedagógica). Si bien estas necesidades se suplen, sobre todo con los contratos por hora, la reducción de grupos a partir de matrículas muy bajas puede ser una solución, así como un mayor vínculo con el Contingente Educando por Amor de las Universidades.
Otro factor a evaluar fue la permanencia de los docentes al cierre del año que se traduce en números como 1870 bajas de ellas casi el 60% por éxodo indicando una tendencia a la disminución y que no debe ser resuelta con inmediatez pues los números de ingreso y retención a carreras pedagógicas son muy bajos.
Con respecto a esta problemática en el curso 2025- 2026 se proyectó un plan de ingreso a la formación pedagógica de 440 plazas y solo matricularon 197 en medio superior y las especialidades más afectadas resultan maestro primario, especial, física y matemática. En la educación superior de un total de 620 se otorgaron 144 con mayores afectaciones en educación primaria, educación primera infancia, educación laboral, educación artística y educación química.
“Hemos diseñado una estrategia que coloque a nuestra Escuela Pedagógica en un mejor escenario. Concebimos el claustrillo como el espacio más importante para evaluar las dificultades de la institución y pensamos, además, que debemos elevar la calidad de nuestras clases. Si estamos formando maestros estas deben ser las mejores en la provincia. Uno de los principales problemas que enfrentamos siempre es la retención de los estudiantes en primer año, pero evaluando este febrero con respecto al año anterior nos encontramos en mejores condiciones”, explicó la directora de la institución educativa.
La calidad del aprendizaje constituyó otra de las preocupaciones en el encuentro, así como la transparencia con que se realiza el proceso. La educación primaria se encuentra en un 73% mientras en secundaria básica se cumple el indicador, y se vuelve a encontrar afectada en el preuniversitario, lo cual podría resultar incoherente.
El ingreso a la educación superior, aunque con múltiples bondades, continúa marcando una deficiencia. De 1936 graduados de 12mo solo se presentaron 673, y aún así solo aprobaron 319 lo que representa el 47.4%.
En el encuentro se definió a la escuela como centro educativo y cultural más importante de la comunidad y se llamó a la unión con la familia. Al respecto Jorge Enrique Sutil Sarabia, gobernador de la provincia comentó que “hoy se viven muchos fenómenos en las escuelas y necesitamos mayor integralidad de todos los organismos y los gobiernos municipales para buscar soluciones y asegurar el proceso educativo”.
En el debate quedó clara una certeza: la escuela tiene que recuperar el protagonismo social que antes tenía.Adelante - La escuela como centro educativo más importante de la comunidad
Saturday, March 21, 2026
Bailar y sostener un sueño: la historia de María Alejandra
Por Yanetsy León González/Adelante
Fotos: Leandro Pérez Pérez/Adelante
CAMAGÜEY.- María Alejandra Batista Herrera tiene 12 años y una certeza: quiere bailar. Para sostener ese camino, su familia se ha movido con ella, la ha acompañado en cada paso y ha apostado por su formación. Ese entramado —hecho de apoyo, disciplina y vocación— está detrás de Mis raíces, la coreografía con la que fue multipremiada en el Concurso de Coreografía e Interpretación Fernando Alonso In Memoriam.
Su obra obtuvo el primer lugar en coreografía y lauro de interpretación en nivel elemental de danza, además de premios otorgados por jurados colaterales que reconocieron ambas dimensiones de su trabajo. Pero más allá de los resultados, su historia revela un proceso.
Fue en uno de los salones del Ballet de Camagüey. Un espacio amplio, con espejos que multiplican cada gesto, cada intento, cada logro. Allí, familias enteras acompañaban en silencio, con esa mezcla de tensión y orgullo que solo se entiende cuando se sostiene un sueño ajeno como propio.
No pude evitar emocionarme al ver a otras niñas y niños moverse con una certeza que ya empieza a parecerse a un lenguaje propio. Ellos no solo estaban concursando. Estaban habitando, quizás por adelantado, el lugar al que aspiran llegar. Ese salón —o uno muy parecido— podría formar parte de su horizonte.
María Alejandra es de Florida y se trasladó a Camagüey junto a su familia en busca de desarrollo dentro de la danza. “Yo me mudé para aquí por una compañía llamada La Andariega. De ahí me enteré de las audiciones de la Escuela Vocacional de Arte Luis Casas Romero, las hice y las aprobé. Llevo seis años aquí, en la ciudad”, cuenta.
Su madre, instructora de arte, ha sido una figura clave. La coreografía nació primero desde la intuición de la niña y luego se enriqueció en diálogo: “Yo la monté y mi mamá me dijo para ponerle pasos folclóricos. Ella me los enseñó bien y también con la ayuda de los profesores. La profesora Enaisy me la limpió y la profesora Lidia me acompañó en el concurso”.
Aunque su inclinación es hacia la danza contemporánea, entendió que la música y la estructura de la pieza pedían otra raíz. “No soy fan del folclor, pero creo que se me da bien”, dice. Así construyó una fusión que terminó siendo una de las fortalezas de Mis raíces.
Sobre el impacto del concurso en su evaluación académica, explica que no sustituye las pruebas habituales, pero sí cuenta dentro de su formación: participar se incorpora a su currículo y es valorado por los profesores. “A veces, por coincidir con competencias, no nos evalúan las prácticas escénicas —donde tenemos que presentar una coreografía en común, como en séptimo grado—, pero igual nos califican. A mí me ayuda también con la adrenalina”, dice. Esa experiencia en escena, más allá de la nota, forma parte de su aprendizaje como bailarina.
Su formación transcurre en la EVA, donde combina la enseñanza artística con la escolaridad. Allí, martes y jueves recibe clases de técnica de la danza y folclor, mientras que otros entrenamientos se organizan en distintos espacios: “También damos clases en el Ballet de Camagüey, en el Ballet Contemporáneo y a veces en la Polivalente. Nos prestan los espacios”.
No pude evitar emocionarme al ver a otras niñas y niños moverse con una certeza que ya empieza a parecerse a un lenguaje propio. Ellos no solo estaban concursando. Estaban habitando, quizás por adelantado, el lugar al que aspiran llegar. Ese salón —o uno muy parecido— podría formar parte de su horizonte.
María Alejandra es de Florida y se trasladó a Camagüey junto a su familia en busca de desarrollo dentro de la danza. “Yo me mudé para aquí por una compañía llamada La Andariega. De ahí me enteré de las audiciones de la Escuela Vocacional de Arte Luis Casas Romero, las hice y las aprobé. Llevo seis años aquí, en la ciudad”, cuenta.
Su madre, instructora de arte, ha sido una figura clave. La coreografía nació primero desde la intuición de la niña y luego se enriqueció en diálogo: “Yo la monté y mi mamá me dijo para ponerle pasos folclóricos. Ella me los enseñó bien y también con la ayuda de los profesores. La profesora Enaisy me la limpió y la profesora Lidia me acompañó en el concurso”.
Aunque su inclinación es hacia la danza contemporánea, entendió que la música y la estructura de la pieza pedían otra raíz. “No soy fan del folclor, pero creo que se me da bien”, dice. Así construyó una fusión que terminó siendo una de las fortalezas de Mis raíces.
Sobre el impacto del concurso en su evaluación académica, explica que no sustituye las pruebas habituales, pero sí cuenta dentro de su formación: participar se incorpora a su currículo y es valorado por los profesores. “A veces, por coincidir con competencias, no nos evalúan las prácticas escénicas —donde tenemos que presentar una coreografía en común, como en séptimo grado—, pero igual nos califican. A mí me ayuda también con la adrenalina”, dice. Esa experiencia en escena, más allá de la nota, forma parte de su aprendizaje como bailarina.
Su formación transcurre en la EVA, donde combina la enseñanza artística con la escolaridad. Allí, martes y jueves recibe clases de técnica de la danza y folclor, mientras que otros entrenamientos se organizan en distintos espacios: “También damos clases en el Ballet de Camagüey, en el Ballet Contemporáneo y a veces en la Polivalente. Nos prestan los espacios”.
Sobre el propio concurso, lo ve como una oportunidad necesaria dentro de su proceso. Explica que, con la dinámica actual de clases en la escuela —reducidas a algunos días de la semana—, espacios como este permiten seguir creando y presentándose en escena. “Yo he participado tres veces en el Fernando Alonso. La primera fue con mi grupo; en la segunda quería hacer un solo, pero no me dio tiempo ni tenía la seguridad suficiente. Ya en esta tercera, como no estamos montando tantas coreografías, decidí presentarme porque quería representar a mi escuela”, insiste.
La rutina exige constancia. A veces las jornadas se enlazan sin pausa: salen de clases al mediodía y en cuestión de minutos deben comenzar el entrenamiento. “Tenemos que empezar a la una… a correr”, resume. La práctica no se detiene fuera de las aulas: profesores y alumnos buscan alternativas para mantener el ritmo. “Nos mandan ejercicios, y cuando no tenemos clases nos reunimos o entrenamos en la casa”.
Las condiciones materiales tampoco son siempre las ideales. El trabajo se hace sobre tabloncillo de madera y con menos espejos de los que tendría una sala profesional. Aun así, el proceso continúa, sostenido por la disciplina colectiva.
A su alrededor, no siempre hay comprensión sobre lo que implica estudiar danza. “Mucha gente te pregunta ‘¿para qué estudias tanto eso?’ o dicen que la EVA no forma”, comenta. Ella responde desde la experiencia: la preparación física, el aprendizaje técnico y el repertorio forman parte de un camino que puede conducir a compañías profesionales.
Antes de este resultado, su recorrido ya incluía escenarios. En la compañía infantil La Andariega tuvo su primer solo, siendo muy pequeña, con la guía de Yanni García, primer bailarín del Ballet de Camagüey. Hoy, con más madurez, también reconoce los momentos de inseguridad: “Unos días antes del concurso me dio mucho miedo… sentía que no daba para eso”.
(Reportaje completo Adelante - Bailar y sostener un sueño: la historia de María Alejandra
Una boda para celebrar el amor y la identidad afro
- Escrito por Elouis Marín Rodríguez // Fotos: Rudens Local Guerra
Imaginas por un momento una boda y piensas en la novia vestida de blanco. Caminando por un pasillo adornado con flores y allí en el altar, el novio esperando. Los invitados sonríen, otros no pueden aguantar el sentimiento, pero lo cierto es que la misma escena se repite incontables veces. Es la tradición
Esta ceremonia heredada a lo largo de generaciones para celebrar el amor entre dos personas pocas veces varía, y el esfuerzo que se hace por encajar en el concepto social es evidente. Es imprescindible ajustarse al molde de novia de blanco y cabello estirado. Pero Dianelis Taquechel Bueno no lo creyó así.
Convirtió uno de los días más importantes de su vida en un acto en el que abraza su identidad y sus raíces. Mulata empoderada, no busca encajar en el estereotipo ni complacer a nadie. No siguió con la tradición, buscó sentirse bien con ella misma y vestir el traje que la representaba.
Durante siglos la población afrodescendiente se ha visto obligada a esconder una parte de sí por su tono de piel. Muchas veces cubrían sus cabellos o lo alisaban para parecer más aceptables. Hoy en día persisten estos prejuicios en pequeños sectores de la sociedad. Pero aún peor es quien no abraza su naturaleza y siente orgullo de sus raíces.
Dianelis Taquechel, mujer llena de sueños, con un marcado amor por su raza y su ascendencia, ha consagrado su trabajo en proyectos que buscan enseñar a amar las raíces culturales y no avergonzarse por el color de piel ni tipo de cabello. Es defensora y exponente de la cultura afrodescendiente.
"Dianelis representa en la asociación AfroPower identidad. Defiende todo lo que es la cultura afro, nos ha enseñado muchas particularidades del cabello, de nuestra historia y cultura. Su figura como mujer empoderada y afrodescendiente es un ejemplo para todos", comenta Yaudelin González Knight, amiga y miembro del proyecto.
Taquechel Bueno es la representante de la marca internacional de cosmética natural Monafro en Guantánamo. Ha consagrado su trabajo a resaltar la identidad africana y promover su cultura.
Maritania Balleuxs ha visto en Dianelis una mujer orgullosa de sí misma y de lo que representa. “La admiro mucho como mujer, como persona y como ser humano. Me ayudó a identificarme con mi raza, a levantar la cabeza al caminar y sentirme empoderada. He aprendido a no buscar encajar en estereotipos sociales y hacer de mi pelo rizo un símbolo de libertad".
Rodeada de sus seres queridos, Dianelis Taquechel Bueno hizo de su boda un testimonio del amor por su raza. No buscó ajustarse al molde de novia de blanco. Abrazó su cultura, su raza y caminó hacia el altar para juntar su vida en sagrado matrimonio.Periódico de la provincia de Guantánamo | Una boda para celebrar el amor y la identidad afro