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Wednesday, February 4, 2026

Convocan a participar en campaña educativa y pesquisa de cáncer de piel

 



Tribuna de La Habana

Una nueva esperanza contra las secuelas del Chikungunya

Por su parte, la biotecnología cubana dio un paso relevante al iniciar el desarrollo y evaluación clínica de nuevas aplicaciones del fármaco Jusvinza frente a las secuelas del chikungunya, una enfermedad de impacto sostenido en la salud pública del país.

El acontecimiento marcó la apertura del primer ensayo clínico en Cuba enfocado específicamente en la poliartritis residual asociada a esta arbovirosis, con investigaciones desplegadas en instituciones hospitalarias de La Habana y Matanzas, bajo la conducción del Ministerio de Salud Pública y con la participación del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).

El estudio se insertó, además, en una estrategia nacional más amplia para el enfrentamiento integral a las enfermedades transmitidas por vectores.

La elección de Jusvinza como candidato terapéutico respondió a una trayectoria científica acumulada: concebido originalmente en el tratamiento de la artritis reumatoide, el péptido inmunorregulador había sido utilizado previamente en Cuba en el control de procesos hiperinflamatorios en pacientes graves durante la pandemia de COVID-19. En 2025, su exploración frente a las secuelas del chikungunya se consolidó como un hito de la investigación biomédica nacional, al articular experiencia clínica, innovación farmacológica y soberanía. Más allá de los resultados aún en evaluación, el inicio de este proceso evidenció la capacidad del sistema científico cubano para reorientar conocimientos y productos propios ante desafíos sanitarios emergentes.

365 días de ciencia  - Revista Bohemia

Thiago y la luz que sostiene su vida.

 


P ? Quienes pueden ingresar a una carrera universitaria en Cuba ? R. Excepto egresados de preuniversitarios en este curso 25-26, toda persona interesada independientemente de la edad y vínculo laboral puede optar por una carrera universitaria.

 

Ingreso a la Universidad de Matanzas: «Un proceso que garantiza el acceso de todos»

LA HABANA.- El doctor en ciencias Hiram González Alonso, biólogo del Instituto Cubano de Biodiversidad de la Agencia de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), advirtió que la captura ilegal de aves constituye hoy una amenaza mayor para la avifauna nacional que el cambio climático


Entre las aves más afectadas mencionó la cotorra, el catey, el tomeguín del pinar y el negrito, cuyas poblaciones se reducen por métodos destructivos como la tala de árboles y palmas donde anidan. Adelante - Alerta CITMA sobre peligros de captura ilegal de aves en Cuba

Thursday, January 29, 2026

La investigación científica implica mucha dedicación y grandes sacrificios.

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Los resultados de sus investigaciones científicas se han publicado en revistas de impacto nacionales e internacionales.

Asegura el doctor en Ciencias Juan Emilio Hernández García, profesor y jefe del grupo de comercialización y exportación de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez, quien recibió la orden Carlos J. Finlay en reconocimiento a sus más de cuarenta años dedicados a la docencia e investigación

“Desde mi tesis de licenciatura me vinculé a la investigación científica, a partir de ese momento supe que se convertiría en una de las grandes pasiones de mi vida”, confiesa el doctor en Ciencias Juan Emilio Hernández García, profesor y jefe del grupo de comercialización y exportación de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (UNISS), quien recibió la orden Carlos J. Finlay en reconocimiento a los más de cuarenta años que ha dedicado a la docencia e investigación científicas.

El profe Juan Emilio, como todos lo conocen, se graduó en 1983 en la especialidad de Medicina Veterinaria, una elección que asegura viene de sus raíces campesinas, en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, donde inició su etapa profesional como docente.

Pero, fue en 1994 cuando este villaclareño devenido espirituano decidió quedarse de forma permanente en la villa del Yayabo para incorporarse al claustro de la que hoy conocemos como Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (UNISS).


El profe Juan Emilio ha cosechado varios reconocimientos, entre ellos: el Premio del ministro, Premio del Rector, la Medalla por la Educación Cubana y por los Cien Años de la Medicina Veterinaria, entre otros.

“Llegué a Sancti Spíritus cuando abrió la Unidad Docente para que los estudiantes de ciertas especialidades realizaran aquí su culminación de estudios; comencé en Managuaco, donde siempre aposté por la vinculación práctica de la teoría que recibían los muchachos, creo que ese aspecto es fundamental para su formación profesional”, precisa.

Durante su camino profesional el profe Juan Emilio vio nacer a la Universidad de Sancti Spíritus, donde ha incursionado en diversas responsabilidades, entre las que destacan director de Ciencia y Técnica, vicerrector para atender la universalización y luego vicerrector de investigación y posgrado.

Pero, como él mismo confirma, regresó a la docencia e investigación, pues es lo que más disfruta. En su versátil carrera profesional ha incursionado en investigaciones asociadas a la calidad de la leche y la mastitis, además de trabajar en todo lo relativo a probióticos y sus principales beneficios para los seres humanos y animales.

Juan junto a sus colegas Kolima Peña y María del Carmen Echevarría, merecedoras también de la orden Carlos J. Finlay.

A propósito de ello, el profe Juan Emilio, junto al Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria y la Universidad Nacional del Litoral en Argentina, formó parte del grupo de expertos que trabajó en un proyecto para aislar determinados microrganismos del tracto gastrointestinal de las abejas con el objetivo de utilizarlo como probiótico, una investigación pionera en Cuba.

“Actualmente trabajamos con el kéfir de agua, otro consorcio microbiano con impacto positivo en la salud de las personas, investigación con la que nos proponemos dar a conocer sus propiedades beneficiosas para el consumo humano, pues en Cuba todavía no es muy conocido”, acota.

Quien, además, reafirma que el vínculo docencia-investigación es fundamental para la vida de los estudiantes y es el que da a los educadores la posibilidad de multiplicarse en sus discípulos para con ellos crear un nexo que los transforma, con el tiempo, en familia.

“La investigación implica mucha dedicación y sacrificios, a veces estamos días enteros en el laboratorio, pues hay proyectos que así lo requieren y debemos asumir la responsabilidad que viene con nuestro trabajo; eso es algo que siempre trasmito a mis muchachos”, confiesa emocionado.

El profesor Juan Emilio ha colaborado con investigaciones científicas en otros países, entre ellos: España, Argentina, Reino Unido, Colombia y México.

Méritos que lo condujeron a recibir la orden Carlos J. Finlay, máximo galardón de la ciencia en Cuba para premiar sus más de cuarenta años de dedicación a la docencia e investigación científica de gran rigor y alto impacto social.

“Este reconocimiento es un compromiso y un catalizador para seguir investigando y enseñando a las próximas generaciones de investigadores; fue un gran orgullo recibirlo junto a muchos colegas en el Aula Magna de la Universidad de La Habana para agradecernos tantos años de entrega al trabajo”, concluye.La investigación científica implica mucha dedicación y grandes sacrificios (+fotos) – Escambray


Gabriela Estrella Cañizares

Universitarios que trabajan.

 



Más de un agobio llevó a Luis Alejandro García a pedir licencia estudiantil. Creyó que una pausa por un año en su carrera de Ingeniería Informática en la Universidad de Sancti Spíritus José Martí (UNISS) aliviaría los tantos torbellinos que le rodeaban.

«Cuando los profesores conocieron mi decisión conversaron conmigo. No quería alejarme de la universidad, por lo que me ofrecieron una plaza en la secretaría de posgrado de mi facultad, la de Ciencias Técnicas y Económicas».

Se reincorporó al estudio en el 2do. año de su carrera mientras mantenía las responsabilidades laborales. Desde entonces, además de encarar sus necesidades económicas, pone en práctica los saberes adquiridos en el aula.

«Trabajo en un sistema para automatizar la introducción de todos los datos que manejamos. Ese es mi proyecto de tesis: me facilitará mi labor y quedará para la universidad», dice.

A su corta edad no le resulta fácil llevar a la par las responsabilidades y exigencias de sus profesores (y a la vez colegas) y el estudio de una carrera que obliga a pasar mucho tiempo frente a textos y computadoras.

«Estoy en la secretaría durante las mañanas y me incorporo a clases después de almuerzo. En ocasiones resulta tedioso, pero hay que hacer el esfuerzo porque para nadie es un secreto que, por muchas razones, estudiar y sostenerse económicamente es bastante complejo en las condiciones que transitamos. Hay que generar ingresos para ayudar a nuestras familias, y si nos organizamos bien, claro que podemos lograrlo».

Según cifras del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social facilitadas a Juventud Rebelde, en Cuba existen 15 920 trabajadores con más de un contrato en el sector estatal; de ellos 7 626 son mujeres y 2 417 son jóvenes. Por otra parte, 2 842 estudiantes trabajan a tiempo parcial en el  propio sector estatal, de ellos 2 103 son universitarios.

En la actualidad 2 842 estudiantes trabajan a tiempo parcial en el sector estatal y, de ellos, 2 103 son universitarios. Foto: Roberto Suárez

Sin embargo, Emanuel López, alumno de la Licenciatura en Contabilidad y Finanzas, luego de experimentar en el sector de la cultura buscó ofertas laborales en las formas de gestión no estatal.

«Laboro con técnicas de impresión por sublimación y a la par administro y llevo datos contables. Esto me obligó a estudiar de forma independiente, porque la decisión de trabajar la tomé al unísono con cambiar de carrera.

«Antes estaba en la Ingeniería Informática, y tanto los aprendizajes de esa especialidad como los que adquiero de forma autodidacta o en la nueva labor me han permitido desempeñarme mucho mejor. Además, tengo buena remuneración económica y todo lo que hago está amparado por un contrato», insiste el joven.

Al principio pensó dejar totalmente el aula o apostar por el Curso por Encuentros. Temía que le resultara imposible mantener la doble carga… Pero no: la asumió con entereza y su vida fluyó.

No todos corren la misma suerte

Trabajar para sustentar los estudios se ha convertido en una práctica común, lícita y respaldada desde la voluntad gubernamental. Muchos jóvenes se multiplican entre compromisos docentes y laborales para lograr llevar a buen término los primeros. Estudiar y trabajar es, sin duda, un camino complejo, retador y a veces necesario.

Puesto en una balanza, el resultado para las nuevas generaciones y la sociedad debe ser de ganar-ganar, tanto en el área del conocimiento y experticia de los futuros profesionales como en la batalla por el sustento cotidiano.

Sin embargo, ante la urgencia de ingresar fondos y el desconocimiento de sus derechos, no pocos se vinculan con empleadores que actúan en ese aspecto al margen de la ley (en el sector no estatal, sobre todo), violando horarios y normas sin el amparo explícito de un contrato laboral.

Daniel, uno de los holguineros entrevistados por Juventud Rebelde, relató haber sorteado varios desafíos durante su tránsito por la educación superior. Primero porque estuvo becado, lejos de casa y de los suyos, y entendió que necesitaba una vía de subsistir en la cabecera provincial.

«En ocasiones me quedaba dormido en el aula por el cansancio. Los profesores no entendían por qué pasaba aquello y me regañaban. En aquel momento me molestaba, pero ahora los entiendo: no sabían cuál era mi situación. Casi nadie lo sabía».

Para sostener sus estudios superiores trabajó en disímiles áreas y negocios privados. Desde ayudante de albañil hasta camarero, mensajero y ayudante de cocina. Siempre trató de ganarse la vida honradamente en esa etapa decisiva y asegura que lo volvería a hacer.

«¿Contrato? Nunca tuve uno. Trabajé por tiempos prolongados en diferentes lugares y nunca me lo exigieron», asegura. Pero más allá de la responsabilidad de quien emplea debe estar la preocupación de los jóvenes por garantizar la legalidad del proceso, algo que, reconocen muchos, no suelen tener en cuenta.

Aunque las cifras no arrojen toda la magnitud del asunto, existe un número considerable de jóvenes que trabajan fuera del registro legal en negocios particulares; por ejemplo, como dependientes nocturnos en bares o cafeterías.

Este asunto muy serio, el propio Ministerio de Trabajo y Seguridad Social lo ha revelado en varias ocasiones como una violación grave de las normas establecidas para cualquier actor económico: un delito que entraña riesgos y resulta sancionable.


Necesidades objetivas

Aníbal, estudiante de Lenguas Extranjeras, también decidió trabajar, más que por la remuneración, por acumular vivencias como futuro docente. En la secundaria básica Carlos Manuel de Céspedes, en Holguín, lo acogieron como uno más: «Quería experimentar cómo era el mundo laboral y aprovechar mi tiempo en algo vinculado con mi carrera para alcanzar luego mayor éxito como profesor de Inglés.

«Primero me acostumbré a estudiar por las noches, pero mis padres me pidieron que dejara el trabajo porque decían que me afectaba en el rendimiento de los estudios, y era verdad que a veces llegaba a la casa cansado y solo tenía deseos de dormir. Luego fui cambiando las dinámicas para priorizar el estudio y emplear el tiempo restante en el trabajo».

El caso del espirituano Cristian Rodríguez es bastante particular. Trabaja desde antes de matricular en la casa de altos estudios y creció, prácticamente, en los pasillos de Radio Sancti Spíritus.

«Decidí no abandonar mi labor, aunque ya solo pueda hacerla los fines de semana, porque me gusta lo que hago y aporto a mi hogar. Si bien la realización de sonido no tributa a mi carrera de Ingeniería Informática, con mis conocimientos sí puedo, y ya lo he hecho al contribuir a la radio cubana».

Para Yamina Isabel Vera, alumna de 2do. año de Ingeniería Industrial, no es ajeno el binomio estudio-trabajo. Como presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de la Facultad de Ciencias Técnicas y Económicas de la UNISS ha sido testigo de más de un análisis sobre el tema.

«Hoy son pocos quienes no aprovechan esa oportunidad para garantizar independencia económica. Si bien los pagos no suplen todas las necesidades, sí alivian. En las reuniones insistimos en no bajar la guardia con el estudio. Conocemos opciones de empleo, incluso en nuestra propia universidad, muy factibles para simultanear con la carrera porque no nos desvinculan de nuestra primera responsabilidad: estudiar».

Esta trinitaria es la primera de su carrera que labora en el área de Recursos Humanos de la institución académica. «Este trabajo ha ayudado muchísimo para ganar responsabilidad y crecer», concluyó.

El estipendio

No es secreto que un viaje entre Artemisa y La Habana puede superar los 500 pesos. ¿Cómo paga eso un estudiante que va a casa una vez por semana? Soñar con más es imposible… Incluso cuando disponen de gratuidades, por ejemplo, en la residencia estudiantil o para obtener parte del material escolar, muchos deben complementar sus gastos de alimentación y de artículos imprescindibles de su día a día.

Aunque se impone ver el asunto de forma integradora y multifactorial, en opinión de varios estudiantes, como Indira Santamaría, una de las cuestiones por las que los universitarios destinan tiempo a un empleo es por el bajo estipendio que perciben.

«Cuando se implementó la Tarea Reordenamiento, se valoró una cuantía que hoy, con las condiciones económicas del país, no cubre ni un mínimo de necesidades.

La cifra contemplaba entre 200 y 600 pesos, en dependencia del año que curse el estudiante, y así se ha mantenido. Comerse, por ejemplo, una pizza actualmente en los alrededores de cualquier facultad habanera sobrepasa los 250 pesos, así que imaginen…», reflexiona ella.

A su vez, recuerda que, si bien es cierto que el estipendio es solo una ayuda básica para el estudiante, y no un salario como tal, cree que se deberían valorar acciones en ese sentido, y  que se modifiquen esas cuantías tan bajas que hoy perciben.

Prioridades y proyectos

La sombra en el contorno de los ojos de Alejandra de la Cruz transmite un cansancio acumulado por días. Como quien sostiene su mundo con hilos tensos, ella describe su rutina diaria como «bastante fuerte».

Tratándose de una estudiante de 6to. año de la Facultad de Ciencias Médicas Calixto García, en la capital, su carga académica resulta potente. Sin embargo, ella desarrolla en paralelo otras actividades para asegurar su sustento económico. «Llevo meses cuidando a una señora por un pago mensual en dólares. A veces mis padres me envían dinero, lo que pueden reunir, pero no alcanza», explica.

Así, un frágil rompecabezas de varias piezas envuelve sus días en cálculos e incertidumbre. Manejar esa dualidad estudio-trabajo llega a ser difícil, afirma: «Suelo acostarme tardísimo porque tengo que viajar diario de la facultad a mi casa en Alamar, para luego cuidar a esa persona mayor».

También recibe apoyo de sus padres María Karla Ramos, estudiante de Sicología en la Universidad de La Habana, pero su economía depende en gran medida de su trabajo en una cafetería próxima a su centro de estudios.

El desafío, reconoce, ha sido equilibrar las exigencias. El empleo la ha obligado a organizar mejor su tiempo, y aunque sus calificaciones se mantienen estables, admite que podría rendir más en el aula.

«Lo más difícil es sacrificar actividades sociales o dormir menos para cumplir con todo», confiesa, consciente de que la doble carga le exige disciplina y resistencia: «Es un sacrificio que hago porque quiero salir adelante».

Aunque mantiene su aspiración de ejercer como sicóloga y vivir de lo que estudia, reconoce que, por ahora, debe tirar con lo que aparezca: «No es lo que quiero hacer toda la vida, pero me ayuda a mantenerme sin abandonar mis estudios», recalca convencida de que cada esfuerzo actual es un paso hacia la profesión que sueña ejercer.

Esa línea de ideas también la sigue la artemiseña Saylis Mena, ya en 4to. año de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, para quien estudiar y trabajar implica mayor responsabilidad de la que imaginó al tomar esa decisión.

Numerosos universitarios apuestan por un empleo en el sector no estatal. Foto: Archivo de JR

«La lucha diaria es intentar cumplir con todo, y bien. Es difícil, pero siento que llevar las dos cosas de la mano me ha convertido en una persona más independiente. ¡Sin romantizarlo demasiado!

«Quizá si la situación en el país fuera diferente no tuviera que pensar en cómo estudiar, trabajar y hacer una tesis organizando horarios para que las 24 horas del día me alcancen. Tal vez no me hubiera visto en la obligación de emplearme antes de graduarme para ayudar a mis padres y no sentirme culpable por los gastos que genera el tránsito universitario», confiesa.

Como ella, muchos jóvenes logran contratarse en entidades afines a las profesiones que estudian, lo cual supone un desafío extra para cumplir con ambas misiones. Aun así, ese vínculo refuerza conocimientos, y las experiencias del personal que les rodea también aportan a su formación.

Lo difícil es cuando el empleo elegido, aun cuando ofrece mayores remuneraciones, dista mucho del estudio. Ante esa disputa suele perder el área del conocimiento, comenta la colega en formación. En casos así, algunos sucumben al apremio y abandonan la carrera para sumirse en una oferta tentadora que exige muchas horas de trabajo y ningún nivel escolar.

La historia de José Miguel Sánchez Martínez, estudiante de 2do. año de Comunicación Social en la modalidad de Curso por Encuentro de la Universidad de Oriente, muestra su vida como un acto de malabarismo constante.

«Trabajo como eléctrico en la filial provincial de la empresa Geysel en Santiago de Cuba. Además, colaboro como tatuador en un estudio, y el tiempo que me queda entre semana lo empleo como gestor digital de ventas», enumera.

El suyo es un currículo forjado en la necesidad, que habla de una versatilidad impuesta por las circunstancias. Cada uno de estos oficios le exige un cambio de chip mental y físico frecuente, que algún día puede pasar factura.

A diferencia de lo vivido por sus padres y abuelos, la realidad de estos jóvenes es la de una generación que está aprendiendo, a fuerza de determinación y sacrificio, a ver el título universitario como un trayecto que se recorre con vocación y responsabilidad.

Trabajar para mantener ese sueño los dignifica como hombres y mujeres, y los prepara no solo para aportar mañana, sino desde hoy a la sociedad en la que nacieron y siguen eligiendo como su forja.

Lo suyo no es una comparación vacilante entre el estudio y el trabajo: ven ambos como indispensables para lograr el equilibrio colectivo y personal, y piensan su presente con beneficios inmediatos, sin que Cuba pierda.

El desarrollo de un ensayo clínico fase III para evaluar la eficacia y seguridad del Dermofural ungüento 0.15 por ciento como antibacteriano en pacientes adultos con infección leve en las úlceras del pie diabético.

 


se establece, desde el pasado mes de mayo, en el Hospital Clínico-Quirúrgico Arnaldo Milián Castro y en los seis policlínicos de la cabecera provincial.

Se trata de un producto con sello villaclareño, pues su ingrediente farmacéutico activo (la furvina) se sintetiza en el Centro de Bioactivos Químicos (CBQ) de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas. Fue registrado en el país en el año 2007 para el tratamiento externo de lesiones por dermatofitos (hongos), y permaneció en el cuadro básico de medicamentos entre 2008 y 2016.

Sin embargo, evidencias experimentales obtenidas por investigadores del CBQ y colaboradores de otros centros dan cuenta de la acción antibacteriana de la furvina, lo cual resulta necesario corroborar en la práctica médica. Con anterioridad, se realizó un ensayo fase II en la sala de Angiología del hospital Arnaldo Milián Castro, que arrojó buenos resultados y afianzó la necesidad de continuar las investigaciones en una fase III.

Hasta el momento, 34 pacientes han sido evaluados y 20 de ellos, incluidos en el estudio, que prevé reclutar a 164 sujetos, de los cuales 82 recibirán el medicamento y al resto se les administrará placebo, según explicó el Dr. Cecilio González Benavides, especialista de II grado en Angiología y Cirugía Vascular, coordinador del programa de atención integral a la úlcera del pie diabético en Villa Clara y profesor principal del ensayo clínico.

«Estamos hablando de un producto que tiene doble actividad, y en muchas úlceras del pie diabético encontramos una flora polimicrobiana, con infecciones por hongos y bacterias específicas. Validar el medicamento con esta doble acción representará un beneficio, sobre todo para los pacientes, pero también desde el punto de vista comercial. Una vez reincorporado el Dermofural al cuadro básico de medicamentos, podríamos aplicarlo también en otro tipo de úlceras», amplió.

De acuerdo con la Dra. Yuslizan Álvarez López, especialista de Angiología y Cirugía Vascular del hospital Arnaldo Milián Castro, y al frente del ensayo clínico en dicha institución, el estudio está dirigido a pacientes portadores de una úlcera del pie diabético grado 1 en la escala de Wagner; es decir, una lesión superficial, sin compromiso a nivel óseo.

Asimismo, la especialista destacó la oportunidad de validar y extender el uso del fármaco para atender a tiempo las infecciones leves que se presentan en este tipo de lesiones y evitar la complicación más temida en personas diabéticas: la amputación mayor.

Como muestra de la alianza entre profesionales e instituciones de la atención primaria y secundaria, los pacientes son captados desde su área de salud, y en muchos casos la identificación comienza en los consultorios médicos. En el hospital «Milián» se realizan las consultas previas y posteriores a la aplicación del ungüento y en los policlínicos, las curas durante varios días.

Expertos del Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos (Cencec) establecieron que se considerará satisfactoria la respuesta, si a las 48 horas de terminado el tratamiento se aprecia una lesión no infestada desde el punto de vista clínico, y se descarta la presencia de microrganismos mediante estudio microbiológico.

«Necesitamos que la convocatoria llegue a toda la población, que los pacientes diabéticos con una úlcera en el pie asistan a los policlínicos del área de salud para continuar el ensayo clínico. El principal objetivo es que mejoren en calidad de vida», apuntó la Dra. Álvarez López.

Desde el policlínico Chiqui Gómez Lubián, la Dra. Margot González Llerena, responsable del ensayo clínico en esa área de salud, explicó que los pacientes interesados en participar en el estudio pueden acudir a la sala de rehabilitación cualquier día de la semana para una valoración por parte de los podólogos. Además, hizo énfasis en la comunicación con los familiares que casi siempre los acompañan cuando las lesiones dificultan su movilidad, y en el apoyo que brinda durante todo el proceso el equipo multidisciplinario que interviene desde el policlínico.

Según datos de la más reciente edición del Anuario Estadístico de Salud, en 2024, la diabetes mellitus (DM) se mantuvo como octava causa de muerte en Cuba, con más de 2500 defunciones, y registró una prevalencia de 71.3 personas con dicha patología por cada mil habitantes.

Investigaciones estiman entre un 25 y un 35 por ciento el riesgo de que un paciente con DM desarrolle como complicación una úlcera en los miembros inferiores en algún momento de la vida, y el Dr. Cecilio González Benavides acota que el 40 por ciento de estas lesiones pueden permanecer abiertas du­rante seis meses, otro 40 por ciento, por más de un año, y un 10 por ciento, hasta cinco años.

Asimismo, el especialista destaca el amplio trecho que ha avanzado la ciencia cubana con el desarrollo del factor de crecimiento epidérmico humano recombinante (Heberprot-P®), para la cicatrización de las lesiones, la reducción del riesgo de amputación y la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, para lograr tales resultados, es imprescindible que la úlcera esté libre de infección, de ahí la importancia de corroborar los efectos de un producto con propiedades antifúngicas y antibacterianas, también resultante de la innovación nacional.