Saturday, November 5, 2016

El tratamiento a las embarazadas en la provincia cubana de Artemisa.

Yusmary Romero Cruz yusmary26688@gmail.com
Hace más de dos meses Aidelis Arrieta se encontraba lejos de su casa, una distancia necesaria cuando se trata de la salud del bebé que está a punto de traer al mundo. Con 17 años este es su primer embarazo y, desde que le diagnosticaron amenaza de parto pretérmino, ingresó en el Hogar Materno de Candelaria, institución destacada por la atención a la gestante.
En lo que va de año, más de 150 féminas han ingresado en este centro, donde actualmente atienden a otras 11. Al esmero y cuidado del personal que allí labora, se debe una parte importante de los buenos resultados del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) en el municipio.
Hasta inicios de octubre reportaban 185 nacimientos —nueve más que en igual etapa del año anterior— y ningún fallecido, solo igualados en la provincia por San Antonio de los Baños.
Bien distinta es la situación a nivel provincial, pues la tasa de mortalidad infantil asciende a 5.9, y entre los municipios con más dificultades resaltan Caimito, Alquízar y Guanajay.
En los primeros nueves meses de 2016 y apenas en los umbrales de octubre, el territorio artemiseño ha atestiguado 174 nacimientos menos que en igual período del año anterior, para un total de 3 955 nacidos vivos.

Experiencia candelariense
“Tradicionalmente hemos tenido una mortalidad infantil baja. El año pasado cerramos con 4: solo hubo un fallecido, a causa de una malformación congénita de difícil diagnóstico, y tuvieron lugar 250 nacimientos. Previo al 2012 estuvimos tres años y medio en cero”, comenta Félix López, director municipal de Salud.
Por indicación del Ministerio de Salud y la Dirección Provincial, desde marzo aplican el plan emergente del PAMI: evalúan a las embarazadas entre las 22 y 24 semanas, con la cervicometría (ultrasonido transvaginal), y entre las 26 y las 32 realizan una segunda evaluación, añade López.
“Mediante la cervicometría determinamos las características del cuello uterino y posibles sepsis, para modificarlas y evitar un embarazo pretérmino, un nacido bajo peso o una muerte infantil”, aclara Odelkys Valdés, directora del policlínico municipal Gilberto Marquetti.
La malformación congénita, la infección cérvico vaginal, la hipertensión y la anemia en el embarazo constituyen algunos de los problemas más usuales en la provincia, de acuerdo con los entrevistados.
Actualmente hay 119 embarazadas en el municipio. Los problemas más frecuentes entre ellas son de hipertensión, prematuridad y bajo peso, explica la ginecobstetra Ileana Hernández, al frente del programa de diagnóstico prenatal desde hace más de una década.
Y esgrime como una fortaleza la medida adoptada a partir de agosto, de evaluar a las gestantes cada 15 días, después de las 26 semanas.

Otros aspectos esenciales
Desde septiembre en Candelaria crearon un puesto de dirección que chequea diariamente las acciones de los Grupos Básicos de Trabajo (GBT), dirigidas al seguimiento del riesgo reproductivo preconcepcional, y otras a fin de propiciar que las féminas tengan su bebé en el momento idóneo, así como el seguimiento de las embarazadas (fundamentalmente las de riesgo).
“Esto permite adoptar decisiones oportunas si es necesario”, manifiesta Félix López. También mantienen vigilancia sobre las lactantes de riesgo, con énfasis en el menor de tres meses. “Tenemos grupos de inspección municipal que se encargan del control de las acciones de los GBT”.
La capacitación del personal que atiende a las embarazadas es un aspecto que los entrevistados consideran esencial, sobre todo porque muchas son jóvenes.
Aunque les regocija este cero en mortalidad, hoy el PAMI en Candelaria tiene afectados los indicadores de prematuridad y bajo peso, en 7.5 y 7.0, con 14 pretérmino y 13 bajo peso, respectivamente.
Utilizan en un sentido transformador el Hogar Materno —que en los últimos meses ha mantenido el índice ocupacional al ciento por ciento—, con un alto nivel de resolutividad de las patologías asociadas al embarazo.
Disponen, además, del apoyo del Hospital Comandante Pinares, en San Cristóbal, con el cual mantienen estrechas relaciones de trabajo. En este centro evalúan a las gestantes a término (a las 40 semanas) y a las de patologías crónicas asociadas al embarazo.
La salud de cada una de las futuras madres, y de la criatura que darán a luz, entraña una prioridad para nuestro sistema de Salud; hacer lo que le corresponde a cada equipo resulta esencial, máxime cuando de eso depende algo tan valioso como la vida de un ser humano. 
Fuente: https://artemisadiario.cu/noticias/atenciones-cruciales-feliz-nacimiento