Friday, February 10, 2017

Nuevas medidas para el cuidado de ancianos en Cuba.


New incentives for the care of the elderly in Cuba.
If the senior lives alone and his retirement pension is very low, social security covers the new tax for assistance and care him. This is not the case with those who have people at work in their homes, or those whose pensions can cover their expenses. In these cases, both the family member and the older adult assume responsibility for the monthly payment.


En Cuba cada vez son más las personas de cabello blanco. Aunque no son pocos los que suelen disimular las canas, el envejecimiento de la población es ya un fenómeno palpable en la sociedad, y que supone entre sus mayores retos el de los cuidados. Pero, ¿dónde permanecen los mayores cuando es imposible brindarles en casa la atención que necesitan?
Los hogares de ancianos y las casas de abuelos figuran entre las opciones que brinda el Gobierno cubano para el cuidado de las personas de mayor edad, y su objetivo es brindarles un entorno que les garantice bienestar.
Con un 19,4 % de personas de 60 años y más, y una tendencia a que aumente también el grupo poblacional de los mayores de 75 años, la demanda de estos espacios supera los existentes. Como parte de las medidas tomadas por el Consejo de Ministros en el 2013, se acordó aumentar no solo los sitios donde estos adultos puedan intercambiar, sino mejorar las condiciones sanitarias y estructurales de los centros ya creados.
El doctor Alberto Fernández Seco, jefe del Departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental del Ministerio de Salud Pública (Minsap), informó a Granma que «al cierre del 2016, Cuba contaba con 276 Casas de Abuelos: 41 más de las creadas en el 2013. Mientras, los hogares de ancianos suman 148, cinco más de los existentes hace tres años».
Asimismo, las instalaciones con condiciones óptimas, refrendadas en la Resolución 867 del Minsap (buen estado constructivo y mobiliario; atención médica integral, recreativa, y servicios de alimentación) cambiaron sus tarifas en cuanto a la mensualidad que deben pagar, si bien aún estos servicios siguen siendo subsidiados. Así, las casas de abuelos, de 25 pesos pasaron a 180, y los internos en hogares de ancianos, de 40 o 60 pesos a 400; mientras los seminternos pagarán de 25 o 35 a 180 pesos.
Hasta el momento están aprobados, tras evaluar sus buenas condiciones, 26 hogares de ancianos, lo cual representa el 20 % de los existentes en el país; y 131 casas de abuelos, equivalente al 49 %.
«Para este 2017 se prioriza la continuidad de la reparación de estos centros, fundamentalmente de los que ya se les incrementaron las tarifas», subrayó Fernández Seco.
LA MEDIDA
De los tres centros visitados por Granma, solo la casa de abuelos Vilma Espín Guillois ya incrementó la tarifa de los precios. Mientras, el hogar de ancianos Alfredo Gómez Gendra repara algunas de sus salas para la modificación de sus importes, y la casa de abuelos Con solo una sonrisa impone estos cambios desde el presente mes.
En este sentido, Maira Veloz Casadesús, directora de la instalación en la que esta transformación se implementó, explicó que «se realiza un análisis de las condiciones económicas en las que está el adulto mayor antes de aumentar el costo que debe pagar. Si el abuelo vive solo y su pensión de jubilado es muy baja, la seguridad social cubre este impuesto. No sucede así con los que tienen en casa a personas activas laboralmente, ni con aquellos cuya pensión puede cubrir el gasto. En estos casos asumen tanto el familiar como el adulto mayor, la responsabilidad del pago mensual.
Eulalia de la Vega Rodríguez, de 84 años, declaró que «la medida es divina y estoy muy agradecida. Cuando subieron la tarifa, pensé que no podía permanecer en la casa, pero gracias al Gobierno y a la seguridad social que se encarga del pago puedo venir todos los días».
Por su parte, Mirta Fernández Veguez, de 80 años, resaltó no tener problemas con la nueva tarifa. «Mi hijo asume este compromiso. En realidad el dinero es poco en relación con la atención que se nos brinda».
VIVIR MÁS Y MEJOR
A sus 81 años, Yolanda Montoya Álvarez se siente en la flor de la vida. Además de ser la responsable de la sala de manualidades y de confeccionar, con amor, flores de plástico, sombreritos y muñecos de papier maché, participa en las clases de bailoterapia que realizan en la institución. Ella, que afirma sentirse «muy útil», asiste a la casa de abuelos Con solo una sonrisa, perteneciente al municipio capitalino de Plaza de la Revolución, donde las condiciones están creadas para la completa socialización de los 65 adultos mayores que allí pasan el día.
Similar es el caso de Waldo García Morales, de 78 años. Al llegar al centro, dice, logró olvidar la preocupación que le ocasionan las enfermedades que padece. Hoy, incluso, se supera, y propone a sus profesores de la Universidad del Adulto Mayor exponer el tema de la sexualidad en la edad avanzada, un asunto que «es complicado, hasta para conversarlo entre nosotros mismos. De ahí lo importante de tratarlo, para hacerlo más fácil».
La trabajadora social Mariela Benítez González, encargada de la organización y funcionamiento de este centro, señala que «son muchas las actividades que se realizan con los abuelos para garantizar su bienestar. Todas las mañanas les pregunto sobre temas actuales e intento ejercitar sus mentes; que permanezcan informados del acontecer nacional y extranjero».
El hogar de ancianos Alfredo Gómez Gendra, de Centro Habana, tiene similares condiciones que la institución anterior. «Estoy feliz con este ambiente, sobre todo por lo cariñosos que son los trabajadores», precisó Aurora Arreondo Ordones, una de los 50 adultos mayores seminternos que permanecen en el centro desde las 8:00 a.m. hasta las 4:00 p.m.
Aquí reciben también los cuidados necesarios 68 adultos mayores de manera interna. En este sentido, el centro brinda a los familiares la oportunidad de visita de lunes a viernes, de 4:00 p.m. a 6:00 p.m., y los fines de semana de 2:00 p.m. a 4:00 p.m.
Por su parte, la casa de abuelos Vilma Espín Guillois, de Playa, procura mantener activos a sus ancianos a través de gimnasias matutinas, peñas culturales y paseos a centros históricos.
Con 15 meses en el centro y 77 años, Hilda San Martín está satisfecha con su estancia en el lugar, disfruta de la compañía de sus amigos y añade sentirse feliz por la atención que recibe.
Maira Veloz Casadesús, licenciada en Rehabilitación Social y Ocupacional y principal dirigente de la instalación, manifestó que «en la casa se procura la interacción del adulto mayor con la comunidad. Son varias las ocasiones en que aficionados de la cultura llegan a nuestro centro a proponernos una gama de proyectos para y con los abuelos, iniciativa que los adultos acogen muy bien y que es necesaria para ellos».
Según la sicóloga Rebeca Rodríguez Gómez, quien visita la institución como parte de su plan de trabajo en la comunidad, en la adultez comienzan a experimentarse varios cambios: sensaciones de soledad e inutilidad, minusvalía y trastornos del sueño y la memoria. «Todos estos factores propician la depresión del anciano y la necesidad de trascendencia, es decir, de transmitir sus sabidurías, no solo desde el punto de vista profesional, sino también personal, a las futuras generaciones».
«Estos centros, mediante la práctica diaria de ejercicios físicos, juegos de mesa, trabajos manuales y cursos de capacitación, logran que los ancianos aumenten la confianza en sí mismos y mejoren su estado anímico y sicológico, lo que les asegura una óptima calidad de vida», agregó la especialista.
Mientras estas instituciones garantizan de manera adecuada el estado general de la mayoría de sus ancianos, los entrevistados aluden a que el transporte es uno de los principales problemas que los afecta, pues creen necesario tener un medio que facilite las excursiones de las que son partícipes. Aunque son conscientes de la compleja situación del transporte en la capital, añaden que al menos una vez al mes podrían disfrutar de esta ventaja, sobre todo si se logra un apoyo intersectorial en las comunidades.
Es válido señalar que aún existen centros con dificultades estructurales, y que queda mucho por hacer en pos de convertirlos en espacios más agradables para la estancia de los ancianos. Por ese camino transita hoy Cuba, que sabe de la urgencia de priorizar la preparación de la sociedad para el actual escenario demográfico. De ello dan cuenta los Lineamientos de la Política Social del Partido y la Revolución, encaminados a garantizar, paulatinamente, el bienestar de nuestros adultos mayores.
Tratemos de retribuir con amor aquellas experiencias de los seres más sabios del país. Trabajemos por construirles un espacio donde se sientan útiles, y, sobre todo, busquémosles lugares donde puedan disfrutar de libertad y respeto.
Fuente: http://www.granma.cu/cuba/2017-02-06/espacios-para-cultivar-tambien-amor-06-02-2017-20-02-02